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jueves, 15 de agosto de 2019

Gales se pronuncia por la independencia






Foto: Movilización en Gales por la Independencia, 27 de julio, 2019



Mientras en la Patagonia se conmemora otro aniversario de la llegada del primer contingente de galeses a bordo del Mimosa, Gales reaviva sus deseos de independencia en la agenda política nacional. ¿Qué sucedería si los galeses fracasaran? En esta entrega incursiono en este escenario.

Postales del dominio
 I. Llwgu1
1863 Pontardawe, Cwmtawe, País de Gales
La dieta era de papas y pan, de leche y música. Algún que otro fruto olvidado entre los árboles.
Padre, ¿de qué color es el hambre?-
Del mismo color que las extensiones del deseo.-

II. Gwasgu2
Nuestros ancestros tenían los pulmones como esponjas de carbón. Bajo tierra las galerías eran tantas que se plegaban sobre sí como negros ovillos. Apenas, la luz. Pétrea.
Afuera había otra ciudad donde el cielo y el viento y los gigantes. Y los tiranos.

III. Gwreiddiau3
28 de Julio de 1865 Punta Cuevas
Cuando llegaron descubrieron que los pastos no crecían hasta la cintura.
Entonces el viento y el sol desplegaron sus escamas.

IV.  Daw eto haul ar fryn4
27 de julio de 1899 Gaiman
Vencer la arcilla no es poca cosa. Pero el agua avanzó. Desde las lomas vieron al río tomar posesión de todas sus cosas.
Fueron sombra y tumba y fe. Y desde lejos volvieron los fantasmas.

V. Ry’n  ni yma o hyd5
Aprender a nombrar la meseta. Llamarla casa.
¿Nombrar?- Me preguntas asombrada.
Hija, es que nombrar es aprender a habitar las cosas-.
Entonces florecieron los árboles, la luz y sus galaxias.

VI. Paid a throi yn erbyn dy gwaed6
Sábado 27 de Julio de 2019 Caernarfon, País de Gales
Allí tatué tu nombre en una piedra y un mensaje de raíces.
Me pregunto ¿hasta dónde el agua? ¿Cuántos Tryweryn7 seremos? Yo no quiero ver el ocaso de los signos de mi pueblo.
Y te digo, hija: Jamás traiciones. Jamás te pliegues. Alza tu mirada, ponte de pie y abraza.

VII. Meirw byw8

La noche es un brillante abierto
pero la oscuridad avanza y temo.
Construir una ciudad sobre un abismo sin redes
es enhebrar la esclavitud como un anzuelo.
Comfort, status quo, el olvido, el miedo.
Formas diversas de la muerte.

VIII. Etifeddiaeth9
28 de julio de 2065 Reino Unido
Ahora vives en un país
donde las calles son reminiscencias
de una batalla perdida

Los nombres de las casas
han cambiado.
No encuentras los lugares de tu infancia
en los mapas.

Los vecinos hablan esa lengua extraña
y ya nadie saluda a nadie.
Te has quedado sola.
Mis teorías de hacer patria
se evaporaron como esas nubes
que pasan de largo,
cambian de formas
y encallan invisibles
como un sueño en la lucidez de la neblina.

IX. Museo para no olvidarnos
28 de Julio de 2565 Museo Nacional de Gales, Caerdydd
Hija mía: tatué tu nombre en una piedra
y escribí un mensaje
simple.
Pero ya nadie lo entiende.
Ni los arqueólogos ni el viento.
Ya no somos ni reliquia ni polvo ni cenizas. 

Geraldine Mac Burney Jones

1 Llwgu: Hambriento, en idioma galés.
2 Gwasgu: Apretar, en idioma galés.
3 Gwreiddiau: raíces, en idioma galés.
4 Daw eto haul ar fryn: dicho popular galés que se puede traducir como “el sol saldrá nuevamente”. Augurio de que vendrán tiempos mejores.
5 Ry’n i yma o hyd: Seguimos aquí, en idioma gales. Título de una famosa canción de Dafydd Iwan.
6 Paid a throi yn erbyn dy gwaed: No te rebeles en contra de tu sangre, en idioma galés.
7 Tryweryn: nombre de un valle galés inundado en 1965 por decisión de autoridades inglesas con el fin de construir una represa para abastecer de agua a la población de Liverpool.
8 Meirw byw: muertos vivos, zombies, en idioma galés. Título de una canción del cantautor galés Meic Stevens.
9 Etifeddiaeth: Herencia, en idioma galés.


lunes, 14 de octubre de 2013

Nia Davies: Pequeña Colonia Nudista






Nia Davis en Gaiman, Chubut  durante la gira de Forgetting Chatwin




Pequeña Colonia Nudista


No pozos de agua para incendios  de matorrales y todas esas avispas
con las que el infierno zumba
                               su vuelo libre,
                               su oro sacrílego.

                               Tal calor en la colina, que bajé aquí:

recodo verde de estanque,
                        pasto vivaz de las zanjas,
                        animales librepensadores.

Tus peces- en un mundo débil- ¿son tuyos, no es cierto?

Estoy ocupada comiendo damascos ostensiblemente-
                          ya ves
Todas las veces que me siento acá
                       te trato sucio. Piedra desnudada de su carne
y embebida en salmuera.

¡Langostas comunicándose! Aquí las tienes.

Miembros desecados y sazonados.  Tómalos.

      

Nia Davies de Then Spree, Salt Publishing, 2012

Versión: Marina Kohon




Tiny Nudist Colony

No wells for bush fires and all these wasps
That hell must hummer with
                         Their untimed flight,
                         Their sacrilegious gold.


                        Such heat on the hill, I came down here:
Green crook of rock pool,
                        Spry grass trenches,
                        Free thinking animals.

Your fish- in a weedy world- they are yours aren’t they?

I am in the business of eating apricots nakedly-
              you see.
              
All the times I sit here
                     I am treating you seedy. Stone stripped from flesh
And dunked in the brine.

Lobsters communicating! Have them.

Dried salted limbs! Take them.




jueves, 10 de octubre de 2013

Mererid Hopwood: Dos versiones de un poema






Mererid Hopwood con Jorge Aulicino en la gira por la Patagonia: Forgetting Chatwin






Invierno


Escucha el clic de los dedos de hielo abrir
el cerrojo, el sol a su lado levanta la tapa
del mundo, escucha, oye el clic y a la noche rendirse

Cinco rayos débiles giran despacio
la llave hasta aplastar las cadenas del suelo
escucha, oye los dedos abrir

las ventanas, clic, es hora de levantar el techo
y abrir otra vez las puertas del jardín al perfume
de todas las flores del mundo, clic y  se rendirá la noche

las manos empujan el invierno y el hielo que mordió
se rinde, el calor gana la partida
escucha, oye, el clic y a los dedos poderosos abrir

la noche, a pesar del miedo empujan el verano, no podemos evitar
el poder del empuje como cuando se da luz a un bebé y el día
llega, oye el clic y la noche se rinde

todos los cerrojos se abren de golpe y los fríos dueños huyen
y hay vida y habrá vida y estallará el día
Escucha, oye, el clic de los dedos de hielo abrir
el mundo entero en un clic. Y a la noche rendida.





 Y ésta es la versión que prefiere Mererid:

Invierno



Escucha el chasquido  de los dedos de hielo abrir
el cerrojo, el sol a su lado levanta la tapa
del mundo, escucha, oye el chasquido y a la noche rendirse

Cinco rayos débiles giran despacio
la llave hasta aplastar las cadenas del suelo
escucha, oye los dedos de hielo abrir

las ventanas chasquea tus dedos, es hora de levantar el techo
y abrir otra vez las puertas del  jardín al perfume
de todas las flores del mundo, un chasquido y se rendirá la noche

las manos empujan el invierno y el hielo que mordió
se rinde, el calor del día gana la partida
escucha, oye el chasquido y a los dedos poderosos abrir

la noche, a pesar del miedo empujan el verano, no podemos evitar
el poder del empuje como cuando se da luz a un bebé y el día
llega, oye el chasquido y la noche se rinde

todos los cerrojos se abren de golpe y los fríos dueños huyen
y hay vida  y habrá vida y estallará el día
Escucha, oye el chasquido de los dedos de hielo abrir
el mundo entero en un chasquido. Y a la noche se rendida.


Mererid Hopwood, inédito
Versiones: Marina Kohon



Winter


Hear the click of the ice fingers unlocking
The bolt the sun on this side lifts the lid
Of the world, listen, hear the click and the night gives in

Five weak rays turn slowly
The key until they destroy the chains of the ground
Listen, hear the ice fingers unlocking

The windows, click, it is time to lift the roof
And open again the garden doors to the perfume
Of all the flowers of the world, click and the night gives in

The hands push the winter and the ice that bites
Gives in, the heat of the day is gaining round
Listen, here the click and the strong fingers open

The night, despite the fear they push the summer, we can’t avoid
The power of the pushing like giving birth to a baby and the day
Will come, hear the click and the night gives in


All the bolts burst open and the cold masters flee
And there is life and there will be life and dawn will break
Listen, hear the click of the ice fingers unlocking
The whole world click. And the night has given in.


Mererid Hopwood


jueves, 26 de septiembre de 2013

Karen Owen: Dos Poemas








Iwan

Él era una silueta en la puerta del bar por eso supe en el encuentro a media luz que tuvimos que había venido para irse. Él solía salir del sol, y en su campera de cuero tenía estampado el día que partiría.
Debajo del ala baja de su sombrero había angustia. ¿Dónde está el humo de su musa? ¿Dónde está el pianista? ¿Dónde está mi compañía? ¿Dónde está el lenguaje? ¿Los blues? ¿Y dónde está ella, la chica hermosa? ¿Dónde está la poesía y todo el coraje de las cuerdas de su bajo?
Cada verso ahora cuelga de la puerta del bar, la puerta a la muerte, hoy nos dejó a cambio la quietud volvió a su sol, la partícula de polvo. Pero luego, en el vaso de vino de mi canción ¿qué es la vida sin Iwan?


“THPW 1921”
Una noche en un establo en Gales,
un poeta que cantaba sobre Rio
mostró cómo grabando sus iniciales en una viga
podía evitar el vacío del futuro.

Versiones: Marina Kohon


Iwan

He was a silhoutte in the door of the saloon
because of that I knew
in the dimly-lit meeting we had
that he came in order to leave;
he used to step out from the sun, and on his leather 
was the stamp of the day he would leave.

Beneath the low brim of his hat
there was anguish. Where is the smoke of his muse?
Where is the pianist? Where's my company?
Where's the language? The blues? And where is she,
the beautiful girl? Where is poetry
and all the grit of his bass line?

Every cynghanedd now hangs
in the doorway to the bar, the door to death;
today he left us for the stillness,
he returned to his sun, the spec of dust.
But afterwards, in the wineglass of my song
where is life without Iwan?





‘THPW 1921’

One night, in a barn in Wales,
a poet who sang of Rio
showed how by carving his initials in a rafter
he might evade that void of the hereafter.




lunes, 23 de septiembre de 2013

Tiffany Atkinson: Dos Poemas









Madre en Sueños

Mi madre en sueños, vestida
como una refugiada con estampillas raras
donde van los ojos, dice con voz televisiva
bueno, muchacha, ¿por qué tardaste? Su frente
franqueada por el dolor cuando lamo sus párpados
para cerrarlos y la devuelvo por la ranura
de la casa de dos pisos
donde mi madrastra cruje con la estática,
las piernas cruzadas, purificada y al borde del inminente
parto. Tengo que devolver la piel de mi madre,
el lento cirílico de su mano iletrada.
Despertar enredada en ese cordón, o ahogarme
con las palabras que no lo van a cortar.


Tiffany Atkinson, El hombre cuya mano izquierda pensaba que era un pollo, Ediciones Gog y Magog, 2013
Versión: Inés Garland


Mother in Dreams


My mother in dreams, dressed
like a refugee with penny-blacks where
her eyes should be, says in a TV voice
now, girl, what took you? Her forehead
franked with hurt as I licked her eyelid
shut and double her back through the tight
slit of the two-up-two-down-town-house
where my stepmother crackles with static,
cross-legged, purified, and fat with inminent
delivery. Must return my mother's skin,
the slow Cyrillic of that unschooled hand.
Wake tangled in that cord, or choke
on words that just won't cut it.




Filología

Primero escribes de cómo el calor
se parece a otro cuerpo sobre tu espalda:
vas perdiendo años cada día por los minerales.
Te enseñan a tomar Coca Cola con sal
para la transpiración.
                        Algunas cosas parecen estar cerca de casa —
siempre hay alguien a la pesca de algo nuevo
que decir sobre la luna, y todos crían pollos,
pero no puedes conseguir manteca, y no importa si tienes papel europeo
y el lenguaje es un campo minado.
                                    Dieciséis sustantivos
para sostener las formas que la explosión hace del espacio ciudadano:
todos provenientes de los nombres de artistas antiguos. Un Instituto
que gestiona la retórica del dolor. Sus eruditos
están eximidos del servicio, pero (Dios mío)
son estrechos. Para llegar al piso superior debes subir
con bestial dolor, a través de los monótonos, nivelados
directivos mediocres del trauma,
hasta el panóptico de vidrio triple donde los complots de
profesores universitarios apuntan a un sufrimiento tan delicado que
se lo puede silbar con  labios cerrados. Para oir este lenguaje
hay que acercarse tanto a un hombre que puede besarte
o cortar tu cuello.
                        No encuentras ninguna palabra para costa,
porque todo lo que hueles es sal al anochecer. Y
perdiste tu DNI en una escaramuza en los archivos
y por lo tanto deberás caminar hacia el interior. La carta
que entregaron durante diecinueve días dice, con subrayado,
cuánto [intraducible] extrañas a las malditas gaviotas,
pavoneándose alrededor sin papeles. Y tormentas de estorninos,
sobre el embarcadero en la segura, segura Aberystwyth.




Tiffany Atkinson, de El Hombre cuya mano izquierda pensaba que era un pollo, Ediciones Gog y Magog, 2013

Version de Silvia Camerotto



Philology

First, you write how heat
is like another body on your back:
you’re losing years each day by way of minerals.
They teach you to drink Coke with salt in
for the sweating.
                        Certain things seem close to home—
there’s always someone on the hunt for something new
to say about the moon, and everyone keeps chickens,
but you can’t get butter, never mind  a European paper,
and the language is a minefield.
                                                Sixteen nouns
to hold the shapes explosion makes of civic space:
all derived from ancient artists’ names. An Institute
which manages the rhetoric of pain. Its scholars
are exempt from service but (dear god)
they’re thin. To reach its top floor you must climb
from brute hurt, through the drab, split-
leveled middle-management of trauma,
to the triple-glazed panopticon where dons
plot points of suffering so fine they’re whistled
through closed lips. To hear that language
is to lean so closely in a man might kiss
or cut your throat.
                        You find no word for coast,
for all that you smell salt at nightfall. And
you’ve lost your ID in a skirmish at the archives
so you’ll have to trek inland. The letter
handed round for nineteen days says, underlined,
how [untranslatable] you miss the bloody seagulls,
strutting round sans papiers. And starling-storms,
above the pier in safe, safe Aberystwyth. 



jueves, 19 de septiembre de 2013

Richard Gwyn: Dos Poemas







    Richard Gwyn, en Gaiman, Chubut,  en la casa de té homónima, agosto, 2013





Hambre de sal


¿Te recordaré en la luz insulsa y amarilla,
como a un pez que me entra en la boca, como un virus
que me entra en la sangre, como un miedo que me entra en la panza?
¿Te recordaré como una catástrofe
desgarrándome entre las piernas, dientes minúsculos que  hienden mi  labio,
lengua tocada con sal por la que mi lengua estaba loca?
Nunca reconociste esos pequeños robos:
el anillo de mi madre, la estatua de Knosos,
el medallón que yo guardaba para el cabello de los chicos
que nunca tuvimos. Te veo, ven a robar mis huesos,
dientecillos tan blancos, un collar de piedras coloridas,
valvas de almejas y mejillones alrededor de tu talle,
una cadena de esmeraldas en el tobillo. Pero ahora te has ido
de vuelta al mar. Puedo perdonar tu crueldad,
tus humores violentos, tus tramas de venganza,
recordando en lugar de eso el roce de tu piel
sobre la mía, el modo en que me viste aquella tarde
en la cueva marina, las gaviotas chillando afuera,
una multitud de airados acreedores en un mundo distinto,
vuelto terriblemente silencioso. Y tú, anidando
en la arena blanca, atrapada en las redes que tejí
con devota sobriedad, por completo convertida en sal.







Hunger for Salt


Will I remember you in the dull yellow light,
as a fish that enters my mouth, as a virus
that enters my blood, as a fear that enters my belly?
Will I remember you as a catastrophe
tearing between my legs, fine teeth slitting my lip,
tongue touched with salt my tongue was crazy for?
You never confessed to those little thefts:
my mother’s ring, the statue from Knossos,
the locket I kept for the hair of children
we never had. I see you, come to steal my bones,
small teeth so white, a necklace of coloured stones,
clams and mussel shells around your waist,
an ankle chain of emeralds. But now you have gone
back to the sea, I can forgive your cruelty,
your violent moods, your plots of revenge,
remembering instead the brush of your skin
on mine, the way you looked at me that afternoon
in the sea cave, gulls clamouring outside,
a crowd of angry creditors in a world otherwise
gone terribly quiet. And you, nestling in
the white sand, caught in the nets I wove
with a devout sobriety, turned utterly to salt.






Pelar una Naranja



Pelar una naranja plantea una elección. ¿Usas un cuchillo o los dedos? ¿O simplemente cortas la fruta y chupas las partes interiores de la piel dada vuelta, dejando que la amarga suavidad te roce la lengua? Con frecuencia siento el impulso de clavar los dientes en esos flojos colgajos de cáscara , y lo hago. Cuanto más fresca es la naranja, menor es la necesidad de un cuchillo. Hunde profundo el pulgar donde se inserta el tallo y empuja. Al romper la piel, un soplo de vapor, una diminuta explosión del genio de la naranja. Parpadea y te lo perderás. No parpadees y te arderán los ojos. Te quedará colgando la parte blanca de la cáscara debajo de la uña del pulgar, pegajosa y probablemente irritando la carne suave que hay debajo de la uña. Los delgados pedazos de cáscara caen como yeso. Alternativamente, usa un cuchillo. En ese caso, muy probablemente cortarás la piel en cuartos, uniendo el vértice y el ombligo. Recuerda que el mundo es como una naranja, pero azul. Sosteniendo el cuchillo firmemente entre el dedo medio y el pulgar, da vuelta la cáscara con el dedo índice, si es que lo tienes. ¿Entonces qué? Corta los cuartos. Cómete la naranja. Los sobrantes ácidos se te pegan en el dorso de los dientes. El jugo quema las úlceras de la boca. En la antigua China, los hechiceros frotarían la cáscara y la piel blanca en el glande de un hombre agonizante para que alcanzara una reencarnación favorable. En el invierno, los griegos disponen cáscaras de naranja en la parte superior de sus salamandras . El aroma le da la bienvenida a los recolectores de aceitunas cuando vuelven de los campos después de un día de trabajo. Sentado para que descansen sus piernas doloridas, uno de ellos comienza a pelar una naranja. 




Peeling an orange





Peeling an orange presents a choice. Do you use a knife or fingers? Or simply cut the fruit and suck the innards from the turned-back skin, letting the bitter smoothness brush against your tongue? I often feel an urge to sink my teeth into those loose flaps of peel, and do. Fresher the orange, less need for a knife. Dig your thumb deep into the stem-joint and pull. Breaking the skin, a puff of vapour, a tiny explosion of the orange genie. Blink and you'll miss it. Don't blink and you'll sting your eyes. Pith will cling under your thumbnail, sticky and likely to irritate the tender flesh beneath the nail. The thin chunks of peel fall away like plaster. Alternatively, use a knife. In which case, most likely you will carve the skin into quarters, joining at the apex and the stem. Remember that the world is like an orange, but blue. Holding the knife steadily between middle finger and thumb, turn back the skin with the index finger, if you have one. Then what? Cut away the quarters. Eat the orange. The acidic residue sticks to the back of your teeth. The juice burns into mouth ulcers. In ancient China sorcerers would rub the peel and pith onto the glans penis of a dying man in order to achieve a favourable reincarnation. In the winter Greeks lay orange peel on top of their wood-burners. The scent welcomes the olive-pickers as they return after a day's work in the fields. Sitting down to rest their aching legs, one of them begins to peel an orange.



Richard Gwyn, Abrir una caja, Gog y Magog, 2013
Traducción: Jorge Fondebrider