domingo, 26 de enero de 2014

Oscar Wilde: Pensamientos de "El Crítico Artista"








El público es maravillosamente tolerante. Lo perdona todo salvo el genio.

No era el pensamiento lo que lo fascinaba, sino más bien los procesos por los que el pensamiento se mueve. Era la máquina lo que amaba, no lo que hacía la máquina. El método mediante el cual un estúpido alcanza la estupidez le interesaba tanto como la sabiduría final del sabio.

El periodismo es ilegible, y no se lee literatura.

Todo lo moderno de nuestra vida lo debemos a los griegos. Todo lo anacrónico proviene del medievalismo.

Cuanto más estudia uno la vida y la literatura, más intensamente siente que en todo subyace el individuo, y que no es la circunstancia lo que hace al hombre, sino el hombre el que crea una época.


Cada nueva escuela, al nacer, vocifera contra la crítica, cuando en realidad su origen se debe a la facultad crítica del hombre. El instinto meramente creativo no innova, sino que reproduce.

La música es el perfecto modelo de arte. La música no puede revelar nunca su último secreto.

Quien piensa que el presente es lo único que está presente no conoce nada de la época en que vive.

La técnica es en rigor personalidad.


El Crítico Artista (1891)







Rory Gallagher: The Beat Club Sessions 1971-1972






Estos videos duran 1:36:37, pero valen la pena. Incluyen:

01 - Laundromat
02 - Hands up
03 - Sinnerboy
04 - Just the smile
05 - Used to be
06 - In your town
07 - Sould've learned my lesson
08 - Crest of a wave
09 - Toredown
10 - Pistol slapper blues
11 - Don't know where I'm going
12 - Going to my hometown
13 - I could've I had religion
14 - McAvoy boogie
15 - Hoodoo man
16 - Messin' with the kid

Disfruten.


lunes, 20 de enero de 2014

Louis MacNeice: Andén de Salida









Andén de Salida


Amor, mi amor, ya es hora de partir,
La campana de bronce tañe huida
Y el verano en la gorra de un guarda perforará nuestros boletos
Y nos impulsará hacia donde las líneas brillantes se aclaran

Hemos estado ahí antes,  aunque no la hayamos visto-
La tierra ha sido siempre nuestra
Sus piedras nuestros huesos, sus ríos nuestros hermanos de sangre;
Nunca visitamos ese país, sólo hemos sido él.

La distancia se abre como una boca para recibirnos
Lengua con  lengua sin sentido
Consumando nuestros sueños por las noches, venciendo
A los pensamientos  que día a día nos derrotan.

Adivinado pero nunca conocido- el universal evasivo;
Al andar a tientas detrás del aroma
Disuelto en el agua corriente del tiempo,  engañamos a nuestra imaginación
Para tomar intacto lo que siempre  está  disperso.

En esta búsqueda de la compañía
Con quiénes  atesoramos  nuestras esperanzas de un año
Para gastarlas en una quincena- flor de panadero
Que nos cuenta el pasado y el penique gastado.


Entonces, empaca como los demás, asegúrate lucir de lo mejor
Para la dudosa oportunidad  de este año;
No importa si es Francia o Gales o las Islas Canarias
El lugar-quién sabe- es una persona para quien debamos arreglarnos.

Difícilmente;  por así decirlo, me ponga celoso
A menos que el dios del lugar
Pueda unir  su persona con la mía para  tu deleite
aunque nadie sabe, ni nadie, aunque supiera, nos diría.

Pero por las dudas empaca- tus vestidos de verano y tus sandalias
Y un par de guantes para las ciudades
Y un pequeño frasco de perfume- Chanel o Coty-
Y tus aros colgantes enroscados como velas de navidad.

Parte a las tres y quince- elevando  pistones-
La hora cero;
En asientos  en  esquinas opuestas deseamos cercanía
Y ternura, para lo que erróneamente entendemos por  distancia.



Louis MacNeice, 1938


Versión:   Eugenio Polisky y Marina Kohon




Departure Platform


Love, my love, it is high time to travel,
The brass bell clangs escape
And Summer in a porter’s cap will punch our tickets
And launch us where the shining lines unravel.

We have been there before though never seen it –
The land that was always ours
Whose stones are our bones’, whose rivers our blood’s kindred;
We have never toured that country, only been it.

The distance opens like a mouth to meet us
Wantonly tongue to tongue
Consummating our dreams by night, defeating
The daily thoughts which day by day defeat us.

Divined but never known – the evasive universal;
But fumbling after the scent
Dissolved in the running water of time, we fool our fancy
To catch intact what is always in dispersal.

Upon which quest in company with many
We hoard our hopes a year
To blow in a fortnight – a dandelion puffball
Telling the past time and the spent penny.

So pack like the others, be sure you look your best for
This year’s unlikely chance;
Whether it is France or Wales or the Canary Islands
The place – who knows – is a person to be well dressed for.

Unlikely; and, were that so, I should be jealous
Unless that god of the place
Could fuse his person with mine for your enjoyment –
Which nobody knows nor, if they knew, would tell us.

But on the off chance pack – your summer frocks and sandals
And a pair of gloves for towns
And one small bottle of scent – Chanel or Coty –
And your jazz earrings twisted like like Christmas candles.

It leaves at three-fifteen – with lifting pistons –
The zero hour;
Opposite in corner seats we hope for nearness
And dearness in what is wrongly called the distance.




jueves, 16 de enero de 2014

Claire Keegan: Tres Luces








Pasando la cocina, unos escalones alfombrados llevan a un cuarto amplio. Allí hay una cama de dos plazas con una colcha afelpada y veladores a cada lado. Ahí sé, es donde duermen y, por alguna razón, me pone contenta que duerman juntos. La mujer me conduce a través de la habitación hasta el baño, pone un tapón y abre completamente las canillas. La bañera se llena y el cuarto blanco cambia como si cierto tipo de ceguera se hubiese apoderado de nosotras: podemos ver todo y, sin embargo, no podemos ver.
-Brazos arriba- dice, y me saca el vestido.
Prueba el agua y entro, confiando en ella, pero el agua está demasiado caliente.
-Adentro- me dice.
-Está demasiado caliente.
-Ya te vas a acostumbrar.
Meto un pie entre el vapor y vuelvo a sentir la misma quemazón. Mantengo el pie en el agua y entonces, cuando me parece que ya no aguanto más, cambio de parecer y veo que puedo. Esta bañera tiene más agua que cualquier otra en que me haya bañado. Mamá nos baña con la menor cantidad de agua posible y nos hace compartirla. Al cabo de un rato, me recuesto y miro a la mujer a través del vapor mientras ella me friega los pies. La mugre de debajo de las uñas me la saca con unas pincitas. Aprieta el envase de plástico del champú, me enjabona el pelo y me lo enjuaga. Después me hace poner de pie y me pasa el jabón de arriba a abajo con un trapo. Sus manos son como las manos de mi madre, pero hay algo más en ellas, algo que nunca antes sentí y que no sé cómo llamar. Me siento sin palabras, pero esta es una nueva casa y necesito palabras nuevas.
-Ahora tu ropa- dice.
-No tengo ropa.
-Claro que no- dice haciendo una pausa- ¿Te pondrías alguna de nuestras cosas viejas por ahora?
-No me molesta.
-Buena muchacha.


Claire Keegan, Tres Luces, Eterna Cadencia, 2012
Traducción: Jorge Fondebrider



jueves, 2 de enero de 2014

Richard Murphy: Asombro









Estos son los justos
que matan injustamente a hombres a quienes llaman injustos.

Estos son los puros de corazón
que ven a Dios en las paredes manchadas de excremento.

Estos son los patriotas
que se mueren de hambre para dar comida a los rapaces periodistas.

Estos son los mártires
que se mueren por un futuro enterrado en el pasado.

Estos son el sacrificio
que una palabra encarceló  y que una palabra podría salvar.



Versión: Jorge Fondebrider
Poesía Irlandesa Contemporánea, Libros de Tierra Firme, 1999



Nota: el poeta alude a la "rebelión sucia" y a la posterior huelga de hambre que tuvieron lugar en las cárceles de Irlanda del Norte a principios de los años ochenta. Los miembros del IRA encarcelados se consideraban como presos políticos, status no aceptado por las autoridades británicas que, ante la negativa de los presos a vestir uniforme carcelario, optaron por no retirar los excrementos de los prisioneros hasta que éstos depusieran su actitud. Los activistas entonces optaron por untar sus deposiciones en las paredes de sus celdas, situación que se mantuvo hasta la realización de un pacto que los ingleses no respetaron. La medida de fuerza desembocó en una huelga de hambre mantenida por algunos de los presos- entre ellos, el diputado Bobby Sands- hasta las últimas consecuencias. Durante la huelga murieron once activistas; la cifra de muertos no creció debido a la intervención de las familias de los presos. Frente al escándalo internacional desatado por la intransigencia del gobierno de Margaret Thatcher, los británicos terminaron por reconocer los derechos de los prisioneros.



Amazament

These are the just
who kill unjustly men they call unjust

These are the pure in heart
who see God smeared in excrement on walls

These are the patriots
who starve to give the ravening media food.

These are the martyrs
who die for a future buried in the past

These are the sacrifice
a word imprisoned and a word could save.








martes, 31 de diciembre de 2013

Athbhliain faoi mhaise duit! ¡Felíz Año Nuevo!








Vienen
otras y las mismas
con cada una es diferente y lo mismo
con cada una la ausencia de amor es difrente
con cada una la ausencia de amor es la misma.

Samuel Beckett





miércoles, 25 de diciembre de 2013

Patrick Kavanagh: Una Infancia Navideña








Una Infancia Navideña

II


Mi padre tocaba la melódica
junto a nuestra cerca;
había estrellas en la mañana hacia el este
que danzaban con su música.

A través de los pantanos salvajes su melódica llamaba
a los Lennons y a los Callans.
Me puse los pantalones con apuro
porque supe que algo extraño había pasado.

Afuera, en el tambo mi madre
tocaba la música del ordeñe;
la luz de su lámpara de establo era una estrella
que la escarcha de Belén  hacía parpadear.

Una gallareta chillaba en el pantano,
un grupo iba a pie
aplastaban el aguanieve de los baches,
alguien tristemente giraba los fuelles de un carro.

Mi niño poeta elegía las letras
sobre la piedra gris,
en plata la maravilla de una Navidad pueblerina,
el guiño brillante de un amanecer escarchado.

Cassiopeia  colgaba sobre
la Colina empinada de Cassidy,
miré y tres cardos rusos rodaban
en el horizonte- los Tres Reyes Magos.

Un hombre viejo que pasaba dijo:
“no puede hacerla hablar”-
la melódica, me escondí en la entrada
y ajusté la hebilla de mi saco con tablas.

Hice seis muescas en el poste del correo
con la gran cuchilla de mi navaja-
tenía una para cortar tabaco.
Y yo había vivido seis Navidades.

Mi padre tocaba la melódica,
mi madre ordeñaba las vacas,
y yo tenía una plegaria como una rosa blanca  prendida
en la blusa de la Virgen María.

Versión: Marina Kohon





Patrick Kavanagh 'A Christmas Childhood’


My father played the melodion
Outside at our gate;
There were stars in the morning east
And they danced to his music.

Across the wild bogs his melodion called
To Lennons and Callans.
As I pulled on my trousers in a hurry
I knew some strange thing had happened.

Outside in the cow-house my mother
Made the music of milking;
The light of her stable-lamp was a star
And the frost of Bethlehem made it twinkle.

A water-hen screeched in the bog,
Mass-going feet
Crunched the wafer-ice on the pot-holes,
Somebody wistfully twisted the bellows wheel.

My child poet picked out the letters
On the grey stone,
In silver the wonder of a Christmas townland,
The winking glitter of a frosty dawn.

Cassiopeia was over
Cassidy's hanging hill,
I looked and three whin bushes rode across
The horizon - the Three Wise Kings.

An old man passing said:
"Can't he make it talk" -
The melodion, I hid in the doorway
And tightened the belt of my box-pleated coat.

I nicked six nicks on the door-post
With my penknife's big blade -
There was a little one for cutting tobacco.
And I was six Christmases of age.

My father played the melodion,
My mother milked the cows,
And I had a prayer like a white rose pinned
On the Virgin Mary's blouse.



viernes, 20 de diciembre de 2013

Antigua Bendición Irlandesa (Completa y con traducción)








Que el camino salga a tu encuentro. Que el viento siempre esté detrás de ti y la lluvia caiga suave sobre tus campos. Y hasta que nos volvamos a encontrar, que Dios te sostenga suavemente en la palma de su mano. Que vivas por el tiempo que tú quieras, y que siempre quieras vivir plenamente.
Recuerda siempre olvidar las cosas que te entristecieron, pero nunca olvides recordar aquellas que te alegraron. Recuerda siempre olvidar a los amigos que resultaron falsos, pero nunca olvides recordar a aquellos que permanecieron fieles. Recuerda siempre olvidar los problemas que ya pasaron, pero nunca olvides recordar las bendiciones de cada día. Que el día más triste de tu futuro no sea peor que el día más feliz de tu pasado.
Que nunca caiga el techo encima de ti y que los amigos reunidos debajo de él nunca se vayan. Que siempre tengas palabras cálidas en un anochecer frío, una luna llena en una noche oscura, y que el camino siempre se abra a tu puerta.
Que vivas cien años, con un año extra para arrepentirte. Que el Señor te guarde en su mano, y no apriete mucho su puño. Que tus vecinos te respeten, los problemas te abandonen, los ángeles te protejan, y el cielo te acoja. Y que la fortuna de las colinas irlandesas te abrace.
Que las bendiciones de San Patricio te contemplen. Que tus bolsillos estén pesados y tu corazón ligero. Que la buena suerte te persiga, y cada día y cada noche tengas muros contra el viento, un techo para la lluvia, bebidas junto al fuego, risas para que te consuelen aquellos a quienes amas, y que se colme tu corazón con todo lo que desees. Que Dios esté contigo y te bendiga, que veas a los hijos de tus hijos, que el infortunio te sea breve y te deje rico en bendiciones. Que no conozcas nada más que la felicidad. Desde este día en adelante, que Dios te conceda muchos años de vida, seguro Él sabe que la tierra no tiene suficientes ángeles.


1. La obra
Se trata de una antigua bendición irlandesa, de autor anónimo, aunque la tradición la
atribuye al mismo San Patricio.
El arreglo es de un músico americano contemporáneo, James Moore (Virginia, 1951).

2. Texto y traducción

Inglés Traducción aproximada



May the road rise to meet you,
May the wind be always at your back.
May the sun shine warm upon your face,
The rains fall soft upon your fields.
And until we meet again,
May God hold you in the palm of his hand
Que el camino nos lleve a encontrarnos,
que el viento sople siempre a tu favor,
que el sol brille cálidamente sobre tu rostro,
que la lluvia moje suavemente tus tierras
y  hasta que volvamos a encontrarnos,
Dios te guarde en la palma de su mano.

May God be with you and bless you:
May you see your children's children.
May you be poor in misfortune,
Rich in blessings.
May you know nothing but happiness
From this day forward.

Que Dios esté contigo y te bendiga,
que veas a los hijos de tus hijos,
que seas pobre en infortunios
y rico en bendiciones.
Que a partir de este día sólo conozcas la felicidad

May the road rise up to meet you
May the wind be always at your back
May the warm rays of sun fall upon your home
And may the hand of a friend always be near.

Qué el camino nos lleve a encontrarnos,
que el viento sople siempre a tu favor,
que los cálidos rayos del sol caigan sobre tu casa
y que siempre tengas cerca una mano amiga.

May green be the grass you walk on,
May blue be the skies above you,
May pure be the joys that surround you,
May true be the hearts that love you.

Que siempre esté verde la hierba que pisas
y azul el cielo sobre ti,
que sean completas las alegrías que te rodean
y sinceros los corazones que te aman.







An Irish Blessing - Arr. James E. Moore (Gents Universitair Koor)




La Coraza de San Patricio





LA CORAZA DE SAN PATRICIO

Cristo, protéjeme hoy,
contra el veneno, contra los incendios,
contra el agua, contra las heridas.
Cristo conmigo,
Cristo ante mí,
Cristo tras de mí,
Cristo en mí,
Cristo bajo mí,
Cristo sobre mí,
Cristo a mi derecha,
Cristo a mi izquierda,
Cristo cuando me acuesto,
Cristo cuando me siento,
Cristo cuando me levanto,
Cristo en el corazón de todo hombre que piensa en mí,
Cristo en la boca de todo hombre que hable de mí,
Cristo en todo ojo que me ve,
Cristo en todo oído que me escucha.
Amén.




sábado, 14 de diciembre de 2013

Paul Celan y Samuel Beckett

Paul Celan se encuentra con Samuel Beckett
John Felstiner(1)
Traducción: Marcelo Pellegrini








No se encuentra con él.
Viviendo solo en marzo de 1970 (con heridas que nunca cicatrizarían en la Avenida Émile Zola, muy cerca del Puente Mirabeau, separado de su esposa Gisèle y de su hijo Eric, esta “boca enmudecida por la verdad”, sobreviviente “de las múltiples tinieblas del discurso mortífero”, ha vuelto recientemente de un viaje a Israel, su primera visita, jubiloso y con el deseo de irse a vivir allá pero con temor a perder otra vez su lengua materna, el alemán, la lengua de su adorada madre, secuestrada de repente por sus asesinos. Franz Wurm, un poeta amigo en París, lo invita una tarde a acompañarlo y visitar a Beckett, pero Celan se rehúsa: 
ir sin anunciarse y a última hora no es lo correcto. Esa noche, luego de recibir saludos de Beckett, Celan dice: Él es probablemente la única persona con la que hubiera podido entenderme aquí.

Pero ¿no había habido ya un entendimiento? ¿No había habido ya un encuentro –esos años en París, el mayor de ellos un irlandés viviendo un exilio semi voluntario en Francia y en la lengua francesa; el más joven, huérfano, apátrida, llegando a París pero permaneciendo fiel a la lengua alemana: Beckett, astillando el silencio con “este polvo de palabras”, Celan con sus “palabras jadeantes”, con los “afilados cuchillos de ruego / de mi / silencio”? En 1953, durante el estreno de En attendant Godot, donde Didi y Gogo “dicen una tontería tras otra”, Celan compuso “Los viñadores”, poema en el que “hacia lo ciego torcida y entumecida”, una “boca tardía” está sedienta de vino, y es una “cepa-bastón que habla / hacia el silencio de las respuestas”.

Durante esa misma época, Celan eligió, para sus alumnos de la École Normale Supérieure (donde Beckett había enseñado inglés años antes), un pasaje de la novela de Beckett L’Innommable (El innombrable) para traducir al alemán: “Y aún así tengo miedo, miedo de lo que mis palabras me harán, a mi refugio, incluso de nuevo…¿Si pudiera hablar y aún así no decir nada? Entonces podría escapar de ser roído hasta la muerte”.

Entre los miles de libros de la biblioteca privada de Celan, muchos revelan agudas notas al margen, subrayados, marcas, desacuerdos, exclamaciones. Pero los volúmenes de Beckett no muestran nada de esto. ¿Por qué? ¿Era el autor de Final de juego, de La última cinta de Krapp y de Textos para nadaalguien que en opinión de Celan iba muy hasta la médula del hueso como para mantener distancia y objetividad?

En 1961, sabiendo que su editor alemán se reuniría con Beckett en la Closerie des Lilas, Celan va también al café, pero nada sucede. Los años pasan: los poemas de Celan, preñados de significado, son puestos a la par con la obra de Beckett como muestra de la única auténtica escritura europea “después de Auschwitz”, según Adorno. Mientras, su malestar psíquico se endurece terriblemente.

Man hat mich zerheilt, “Me han sanado hasta despedazarme”, le escribe Celan a un amigo israelita acerca de las “simples” tentativas de curar un daño psíquico “que llega hasta el núcleo de mi existencia”. Sus últimas semanas, a fines del invierno y a comienzos de la primavera de 1970, oscilaron entre la desesperación y la determinación.

“He venido a Israel a encontrarme con ustedes porque lo necesitaba”, le dice Celan a un grupo de escritores en ese país. Mientras está en Jerusalem, Beckett gana el Premio Nobel. En su vuelta a “esta fría ciudad de París”, le dice a un amigo, “Se ha hecho el silencio a mi alrededor”. Viaja a Stuttgart para leer en una conmemoración de Hölderlin. Los auditores alemanes rechazan sus entrecortados, crípticos poemas; en uno de ellos, los versos parecen sintomáticos: “No pudimos / oscurecer hacia ti”. Durante un pequeño seminario en Friburgo, llega a reprocharle a Heidegger la poca atención prestada. Después: “Celan está enfermo, incurable”, dice el filósofo que había afirmado que “El Ser habla alemán”.

Stehend!, dice una tarjeta postal de una palabra a Gisèle desde ese ambiente germano: “Soportando firme”. El último poema de Celan a su esposa posee un timbre mesiánico:
Habrá algo, más tarde,
que se llena de ti
y se eleva
hasta una boca
Desde mi delirio
volado en pedazos
me enderezo
y contemplo mi mano
que traza el solo,
y único
círculo
Fines de marzo, 1970: Celan se rehúsa a ir a conocer a Beckett. En la ENS hace que sus estudiantes traduzcan “Graco, el cazador”, de Kafka: “Nadie leerá lo que estoy escribiendo aquí, nadie vendrá en mi ayuda…Mi barca carece de timón, se desplaza con el viento que sopla en las regiones inferiores de la muerte”. El 12 de abril escribe de nuevo a Israel, citando unas palabras del diario de Kafka: “Pero la felicidad sólo si soy capaz de elevar el mundo hasta lo Puro, lo Verdadero, lo Inmutable”.









13 de abril: El que será el último poema de Celan tiene palabras que siempre estuvieron cercanas a él: “cavar… oscuro… hora… hondo… abierto… piedra… ojo… tú… leer”, y termina en calmada anticipación:
los Abiertos llevan
la piedra detrás del ojo,
ella te reconoce,
am Sabbath
“en el día de Sabbath”, “cuando venga”, o, tal vez, “que venga el Sabbath”.

            16 de abril: Le dice a su hijo Eric, de 14 años, que no puede ir con él a la representación deGodot a la que, al día siguiente, tenían planeado asistir. Las dos entradas se encontrarán después en su billetera.

            19 de abril: Leyendo la biografía de Hölderlin, Celan subraya estas palabras sobre su gran predecesor loco: “Este genio, a veces, se ensombrecía y se hundía en los amargos pozos de su corazón”. No subraya (noté esto cuando encontré ese libro en su biblioteca) el resto de la frase: “pero la mayoría de las veces, su estrella apocalíptica brilla de manera maravillosa”.

            19-20 de abril: En algún momento de la noche, Celan camina por la Avenida Émile Zola hacia el Puente Mirabeau, tan amado por Apollinaire, y se ahoga en el Sena, a pesar de que desde su juventud había sido un excelente nadador. El 20 de abril, comienzo de Pesaj, el festival de la libertad, es también el cumpleaños de Hitler.

            1 de mayo: Once kilómetros río abajo, un pescador divisa el cuerpo de Celan, atrapado en un remanso del río. El traductor de Beckett al alemán, Elmar Tophoven, sucede a Celan como Lector de Alemán en la École Normale Supérieure.

            Celan me dépasse, le dice tiempo después Beckett a un amigo, “Celan me ha dejado atrás”. ¿Pero puede ser esto realmente? ¿Beckett, de quien siempre tenemos la impresión, cuando vamos a cualquier lugar en nuestros pensamientos, que viene de vuelta de todo? La trilogía de Beckett se abre con la muerte de la madre y termina con las últimas palabras de El innombrable: “en el silencio no sabes, debes seguir, no puedo seguir, seguiré”.

            Seis años antes de su suicidio por ahogo, Paul Celan había escrito este poema:
            ¿Dónde?
            En las masas movedizas de la noche.
            En la rocalla y los derrubios de la pena,
            en la más lenta agitación,
            en el pozo-sabiduría Nunca.
            Aguagujas
            recosen la sombra
            estallada –hacia
            lo más profundo
            logra ser
            libre.
Como “sombra” en alemán tiene género masculino, esas líneas finales pueden, tal vez, estar diciendo “él hacia / lo más profundo / logra ser / libre”.(2)

* * *


NOTAS
(1) John Felstiner ha publicado Translating Neruda: The Way to Maccu Picchu (Medalla de oro del Commonwealth Club of California), Paul Celan: Poet, Survivor, Jew (Premio Truman Capote de crítica literaria), y Selected Poems and Prose of Paul Celan (Premios del PEN y de la American Translators Association). Actualmente enseña en los Departamentos de Inglés y de Estudios Judíos en Stanford University, y es miembro de la American Academy of Arts and Sciences. Su libro So Much Depends, sobre poesía y medio ambiente, será publicado por Yale University Press durante la segunda mitad de 2008).
(2) Para las versiones de los poemas de Celan al castellano se ha seguido la edición de las Obras completas (Madrid: Trotta, 1999), en traducción de José Luis Reina Palazón. Para el poema que comienza “Habrá algo, más tarde,” se utilizó la versión de Ricardo Ibarlucía, aparecida en el “Archivo Celan” del Diario de poesía n° 58, Buenos Aires, Invierno de 2001. En algunos casos, se han hecho leves modificaciones, siguiendo las versiones al inglés de John Felstiner (Cf. Selected poems and prose of Paul Celan. New York: W. W. Norton & Company, 2001) y sus propias sugerencias al comentar las primeras versiones de esta traducción. [N. del T.]



de Proyecto Patrimonio— Año 2007