jueves, 12 de enero de 2017

James Joyce: Dos poemas





Cuando al promediar su vida le preguntaron a Joyce si alguna vez regresaría a Dublín, respondió: "Acaso la he dejado alguna vez? Cuando muera, descubrirán que Dublín está tallada en mi corazón".


Zurich, 1916
           SOLO


Grises, doradas redecillas
de la luna hacen de toda la noche
un velo; los faroles del lago
dormido arrastran zarcillos de laburnio.
Los astutos juncos susurran
un nombre a la noche, el nombre de ella,
y toda mi alma es una delicia,
vergüenza que se desmaya.


         


           ALONE

The moon's greygolden meshes make
All night a veil,
The shorelamps in the sleeping lake
Laburnum tendrils trail.
The sly reeds whisper to the night
A name -her name-
And all my soul is a delight,
A swoon of shame.





          RECUERDO DE QUIENES A LA MEDIANOCHE SE HABLAN ANTE EL ESPEJO

Mascullando el lenguaje del amor.
Rechinando los trece dientes de tus magras
mandíbulas con una mueca. Tu inquietud
y tu miedo azotando. En ti el aliento
del amor se ha hecho viejo, fue dicho
y cantado, tan agrio como aliento de gato,
áspera lengua.
Este gris que te clava los ojos
no miente, escueta piel y hueso.
Su beso grasientos deja los labios.
Ninguno escogerá a la que tú ves
para mascullarla. Hambre terrible
sostiene su hora. Ánimo y adelante,
corazón tuyo, sangre salobre, fruto
de lágrimas. Ánimo y a devorar.





A MEMORY OF THE PLAYERS IN A MIRROR AT MIDNIGHT


They mouth love's language. Gnash
The thirteen teeth
Your lean jaws grin with. Lash
Your itch and quailing, nude greed of the flesh.
Love's breath in you is stale, worded or sung,
As sour as cat's breath.
Harsh of tongue.
This grey that stares
Lies not, stark skin and bone.
Leave greasy lips their kissing. None
Will choose her what you see to mouth upon.
Dire hunger holds his hour.
Pluck forth your heart, saltblood, a fruit of tears.
Pluck and devour!




James Joyce,  Poemas Manzanas, publicados por la colección VISOR de poesía en 1973
Versiones: José María Martín Triana





domingo, 25 de diciembre de 2016

El mito del viaje de Jesús a Inglaterra: William Blake y Van Morrison





Glastonbury Tor es una colina en Glastonbury, en Somerset (Inglaterra), coronada por un edificio sin tejado: la Torre de San Miguel. La zona está controlada por la National Trust.
Tor es una palabra de origen celta que significa "colina cónica". Esta colina está posicionada en mitad de una llanura conocida como Summerland Meadows y rodeada por el Río Brue. En 1892 se identificaron los restos de una antigua villa que data de la Edad de Hierro.  Posteriormente se encontraron  indicios de ocupación romana. Los britanos la conocían como Ynys yr Afalon ("La isla de Avalon") por lo que se cree que podría ser el Avalon del legendario Rey Arturo.


LA NUEVA JERUSALÉN 


William Blake



¿Y caminaron en tiempos remotos esos pies
por las verdes montañas de Inglaterra?
¿Y fue visto el sagrado Cordero de Dios
en las plácidas praderas de Inglaterra?

¿Y brilló el Rostro Divino
sobre nuestras nubladas colinas?
¿Y se construyó Jerusalén aquí
entre estos oscuros Molinos Satánicos?

¡Traedme mi arco de oro ardiente!
¡Traedme mis flechas de deseo!
¡Traedme mi lanza! ¡Oh nubes, abríos!
¡Traedme mi carroza de fuego!

No cesaré en mi lucha mental,
ni dormirá la espada en mi mano
mientras Jerusalén no se construya
en la verde y plácida Inglaterra.


William Blake
Versión: Marina Kohon


The New Jerusalem



And did those feet in ancient time
Walk upon England's mountains green?
And was the holy Lamb of God
On England's pleasant pastures seen?


And did the Countenance Divine
Shine forth upon the clouded hills?
And was Jerusalem build here
Among these dark Satanic Mills?

Bring me my bow of burning gold!
Bring me my arrows of desire!
Bring me my spear! O clouds, unfold!
Bring me my charriot of fire!


I will not cease from mental fight,
Nor shall my sword sleep in my hand
Till we have built Jerusalem
In England's green and pleasant land.


William Blake



 "Jerusalem", es una canción que gira en torno a una leyenda.

Image copyrightGETTY
Image captionWilliam Blake (1757-1827) tenía una leyenda específica en mente cuando escribió los versos de Jerusalem.

Es una musicalización de cuatro versos del poema de William Blake basado en una leyenda que cuenta que, cuando era niño, Jesús de Nazaret visitó Inglaterra con su tío abuelo, José de Arimatea, quien era marinero y comerciante.
Empieza con: "¿Y caminaron en tiempos remotos esos pies por las verdes montañas de Inglaterra?"... y esos pies son los de Jesús.



Hay quienes tratan de justificar la leyenda argumentando que José pudo haber viajado a comprar estaño de las minas de Cornualles.
Más bien, la leyenda de Jesús caminando por las montañas verdes inglesas es parte del ciclo de leyendas medievales sobre el rey Arturo británico.
Esas historias dicen que tras la crucifixión de Jesús, José llevó el Santo Grial a Glastonbury, donde estableció la primera iglesia inglesa.
Pero eso no es todo lo que dejó.
Según el monje del siglo XIV Juan de Glastonbury, José era el abuelo del tatarabuelo de Arturo; por lo tanto, el más grande de los héroes británicos era familiar de Jesús.




¿Y fue visto el sagrado cordero de Dios en las plácidas praderas de Inglaterra?
Jerusalem, William Blake
GETTY



El espino sagrado



Una de las leyendas más famosas sobre el tiempo que pasó José en Glastonbury asegura que una noche enterró la punta de su báculo en la tierra y se acostó a dormir. Cuando se levantó, vio que un espino albar había milagrosamente brotado del báculo, y había dado flores en pleno invierno. El sagrado árbol sobrevivió hasta que fue talado por ser considerado una reliquia de superstición por los Roundheads o parlamentarios puritanos durante la Guerra Civil inglesa (1642-1652).



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Image captionEl espino sagrado en Glastonbury ha tenido una vida turbulenta.





Fue reemplazado por la municipalidad local dos veces en los años 50 pero hace seis años alguien lo cortó con una motosierra. Nadie sabe por qué.
En cualquier caso, ¿por qué el poeta Blake hizo un poema sobre un mito medieval?
Probablemente porque Inglaterra en esa época era un lugar en transformación y él no estaba completamente contento con la dirección que tomaba su país.
Era la época de la Revolución industrial, cuando las fábricas -esos "oscuros molinos satánicos" a los que se refiere en "Jerusalem"- parecían tragarse a la gente y escupirla rota y aporreada.
Como cristiano inconforme y admirador de la revolución francesa, Blake evocó la época en la que un personaje religioso podía caminar descalzo en "las verdes y plácidas praderas de Inglaterra".




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Image captionPero parece que no es más que una ilusión.



Desafortunadamente para aquellos que quieren encontrar una conexión directa entre Inglaterra y el hijo de Dios, Diarmaid MacCulloch, profesor de historia eclesiástica en la Universidad de Oxford, describe la leyenda como "totalmente inverosímil".
"Obviamente no sucedió. ¿Por qué el hijo de un carpintero de Medio Oriente llegaría siquiera a pensar en venir aquí?", pregunta.
"No es más que autopromoción inglesa tonta", sentencia.
No obstante, señala MacCulloch, "Blake era un místico y lo que estaba diciendo, con su hermosa poesía, era que Dios está en todas partes, incluso en Inglaterra".



Summertime in England:







Summertime in England
Van Morrison
Can you meet me in the country
In the summertime in England
Will you meet me?
Will you meet me in the country
In the summertime in England
Will you meet me?
We'll go riding up to Kendal in the country
In the summertime in England.
Did you ever hear about
Did you ever hear about
Did you ever hear about
Wordsworth and Coleridge, baby?
Did you ever hear about Wordsworth and Coleridge?
They were smokin' up in Kendal
By the lakeside
Can you meet me in the country in the long grass
In the summertime in England
Will you meet me
With your red robe dangling all around your body
With your red robe dangling all around your body
Will you meet me
Did you ever hear about
William Blake
T. S. Eliot
In the summer
In the countryside
They were smokin'
Summertime  in England
Won't you




"Summertime in England" es una canción del músico norirlandés Van Morrison publicada en el álbum de 1980Common One.
Aunque el álbum en el que fue publicada no supuso un gran éxito comercial y de crítica, la canción fue interpretada de forma regular por Morrison en sus conciertos durante casi dos décadas y media.
Morrison escribió la canción como un poema sobre un viaje literario de William Wordsworth y Samuel Taylor Coleridge al Lake District de Inglaterra, donde trabajaron juntos en los poemas que deberían constituir un hito en su empresa conjunta, Lyrical Ballads. La letra hace referencia a Jesús caminando por Ávalon, una alusión a William Blake con los versos:

 "And did these feet in ancient time
Walk upon England's mountain green?"




"Allí donde otros ven únicamente el crepúsculo descender sobre la montaña, veo yo retozar de alegría a los hijos de Dios."

William Blake



Bibliografía y fuentes: 
William Blake,The Complete Poetry and verse of William Blake, Random House, 1988.
Glastonbury, Dion Fortune, 
http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/02/160210_mito_jesus_inglaterra_finde_dv



domingo, 4 de diciembre de 2016

Oscar Wilde: 10 frases célebres








El 30 de noviembre se cumplieron 116 años de la muerte de Oscar Wilde (1854-1900), aquí, diez de sus célebres frases:


1-  Siempre perdona a tus enemigos, nada les moleta tanto.

2- ¿Qué es un cínico? Un hombre que el precio de todo y no da valor a nada.

3- Los verdaderos amigos te apuñalan de frente.

4- Puedo resistir todo menos la tentación.

5- Uno de los dos tiene que irse. (En su lecho de muerte al papel del empapelado)

6- Tengo los gustos más simples. Siempre quedo satisfecho con lo mejor.

7- Hay una sola cosa en la vida peor a que te hablen: que no te hablen.

8- Los ancianos se creen todo; los de mediana edad sospechan de todo y los jóvenes saben todo.

9- La única forma de librarse de  la tentación es sucumbir a ella.

10- Todos estamos en la cloaca, pero algunos estamos mirando a las estrellas.


Traducción: Marina Kohon



1. “Always forgive your enemies, nothing annoys them so much.”

2. “I can resist everything but temptation.”

3. “What is a cynic? A man who knows the price of everything and the value of nothing."

4. “True friends stab you in the front.”

5. “There is only one thing in life worse than being talked about and that is not being talked about.”

6. “One of us has to go.” (On his death bed looking at some dreadful wallpaper.)

7. “I have the simplest tastes. I am always satisfied with the best.”
8. “The old believe everything, the middle-aged suspect everything, the young know everything.”

9. “The only way to get rid of temptation is to yield to it.”

10. “We are all in the gutter, but some of us are looking at the stars."

domingo, 9 de octubre de 2016

Patrick Kavanagh: Una infancia navideña (primera y segunda parte)






Una Infancia Navideña
 I

Un lado de los surcos de papas estaba blanco de nieve-
¡qué hermoso era eso, qué hermoso!
Y cuando poníamos nuestros oídos sobre el poste del cerco
la música que emitía era mágica.

La luz entre los almiares de heno y paja
era un hueco en el tejado del Cielo. Un árbol de manzanas
con su Diciembre –destellos de fruta que vimos-
o tú, Eva, eran el mundo que me tentaba.

¡Alimentarse del conocimiento que crecía en la arcilla
y dar muerte al germen que crecía en él! De vez en cuando
puedo recordar algo del Jardín
de la felicidad que era la infancia. Otra vez.

Las huellas del ganado hasta el bebedero,
una piedra verde de lado sobre una acequia,
o cualquier imagen usual, la cara transfigurada
de la belleza que el mundo no tocaba.

II



Mi padre tocaba la melódica
al lado de nuestra cerca;
había estrellas en la mañana hacia el este
que danzaban con su música.

A través de los pantanos salvajes su melódica llamaba
a los Lennons y a los Callans.
Me puse los pantalones con apuro
porque supe que algo extraño había pasado.

Afuera, en el tambo mi madre
tocaba la música del ordeñe;
la luz de su lámpara de establo era una estrella
que la escarcha de Belén hacía parpadear.

Una gallareta chillaba en el pantano,
un grupo iba a pie
aplastaban el aguanieve de los baches,
alguien tristemente giraba los fuelles de un carro.


Mi niño poeta elegía las letras
sobre la piedra gris,
en plata la maravilla de una Navidad pueblerina,
el guiño brillante de un amanecer escarchado.

Cassiopeia colgaba sobre
la Colina empinada de Cassidy,
miré y tres cardos rusos rodaban
en el horizonte- los Tres Reyes Magos.

Un hombre viejo que pasaba dijo:
“no puede hacerla hablar”-
la melódica, me escondí en la entrada
y ajusté la hebilla de mi saco con tablas.

Hice seis muescas en el poste del correo
con la gran cuchilla de mi navaja-
tenía una para cortar tabaco.
Y yo había vivido seis Navidades.

Mi padre tocaba la melódica,
mi madre ordeñaba las vacas,
y yo tenía una plegaria como una rosa blanca prendida
en la blusa de la Virgen María.



 Patrick Kavanagh, Collected Poems 2004, Penguin Books.
Versión: Marina Kohon

 Nota: El poema consiste de dos partes. La primera fue escrita en 1943 y la segunda en 1940.





A Christmas Childhood

I

One side of the potato-pits was white with frost –
How wonderful that was, how wonderful!
And when we put our ears to the paling-post
The music that came out was magical.


The light between the ricks of hay and straw
Was a hole in Heaven’s gable. An apple tree
With its December-glinting fruit we saw –
O you, Eve, were the world that tempted me.

To eat the knowledge that grew in clay
And death the germ within it! Now and then
I can remember something of the gay
Garden that was childhood’s. Again.

The tracks of cattle to a drinking-place,
A green stone lying sideways in a ditch,
Or any common sight, the transfigured face
Of a beauty that the world did not touch.

II


My father played the melodeon
Outside at our gate;
There were stars in the morning east;
And they danced to his music.

Across the wild bogs his melodion called
To Lennons and Callans.
As I pulled on my trousers in a hurry
I knew some strange thing had happened.

Outside in the cow-house my mother
Made the music of milking;
The light of her stable-lamp was a star
And the frost of Bethlehem made it twinkle.

A water-hen screeched in the bog,
Mass-going feet
Crunched the wafer-ice on the pot-holes,
Somebody wistfully twisted the bellows wheel.


My child poet picked out the letters
On the grey stone,
In silver the wonder of a Christmas townland,
The winking glitter of a frosty dawn.

Cassiopeia was over
Cassidy's hanging hill,
I looked and three whin bushes rode across
The horizon - the Three Wise Kings.

An old man passing said:
"Can't he make it talk" -
The melodion, I hid in the doorway
And tightened the belt of my box-pleated coat.

I nicked six nicks on the door-post
With my penknife's big blade -
There was a little one for cutting tobacco.
And I was six Christmases of age.

My father played the melodion,
My mother milked the cows,
And I had a prayer like a white rose pinned
On the Virgin Mary's blouse.






jueves, 29 de septiembre de 2016

Matthew Sweeney: dos poemas











La lechuza blanca

Por sobre las cabezas del pelotón de fusilamiento
voló una lechuza blanca, que ululó dos veces
antes de que tiraran del gatillo
y cuando la mujer se desplomó en las cuerdas,
y su vestido blanco se salpicó de sangre,
la lechuza aterrizó en su hombro,
ululó otra vez y recorrió con su mirada
de enormes ojos a los uniformados,
uno de los cuales le iba a apuntar pero el capitán
le desvió el rifle de un manotazo
mientras la lechuza picoteó la sangre
del pecho de la mujer, ensuciando
las plumas de su propio pecho, y luego
fijó su vista en los pasmados hombres
antes de despegar de súbito apenas salvando
la cabeza de uno y obligándolos a todos
a voltear y verla alejarse planeando, y recibir
el eco de un último ululido desde el cielo.


Música nocturna


Se plantó sobre el techo con un saxofón
tocando hasta el otro lado de la calle. Estaba oscuro
y nadie lo podía ver. Los coches que pasaban,
(escasos a estas horas) lo ahogaban
así que se lanzó más fuerte para oírse
enviando arcos espigados de sonido hasta
los pisos del edificio de enfrente.
Una mujer sacó la cabeza de su ventana y gritó.
Un hombre cogió unas papas como misiles
y ninguna atinó. Él siguió tocando, a veces suave
como el arco iris, a veces firme como un promontorio.
Un gato blanco alzó la vista maullando.
Sobre una litera yacía un niño sonriendo.
Tocó para los búhos que surcaban veloces.
Tocó para el cosmonauta en la Luna.
Jamás había tocado tan dulcemente y nadie
lo grababa. Intentó una alta y luminosa
rayuela de estrella a estrella,
sosteniendo las notas como haciendo el amor. Una luz
se encendió en el piso más alto, a la izquierda.
Una mujer se recargó adormilada en el balcón.
Lanzó unas revoloteantes notas hacia ella
justo cuando el primer rojo del sol
tocaba en el cielo. Entonces él despegó, elevándose
hasta Marte y de vuelta, hundiéndose al fondo
del Atlántico, mientras el rojo se ahondaba, y el sol
trepaba por encima de los techos, palideciendo hasta un blanco
que lo cegó, lo detuvo, lo hizo empacar
su saxo, hacer una reverencia, dirigirse
a su escalera de cuerda, descender, desaparecer en el día.



Matthew Sweeney, Ireland 1952
Versiones de Carlos López Beltrán y Pedro Serrano



The Snowy Owl


Over the heads of the firing squad
flew a snowy owl, who oohooed twice
just before they pulled their triggers
and as the woman slumped on her ropes,
blood splattering her white dress,
the owl landed on her shoulder,
oohooed again, and swivelled its
big-eyed gaze over all the uniformed men,
one of whom raised his rifle
but the captain knocked it away
while the owl pecked at some blood
on the woman’s breast, smearing
its own breast feathers, then glared,
it seemed, at the transfixed men,
before swooping off, barely missing
the head of one, making them all
turn to watch it glide away, and hear
one more oohoo echo through the sky.


Night Music


He stood on the roof with a saxophone
playing across the road. It was dark,
no one could see him. Passing cars –
though few at this hour – drowned him
out, but he swooped back into hearing,
sending high arcs of sound across
to the block of flats on the other side.
A woman stuck her head out a window,
shouting. A man fired potato missiles,
all missing. He played on, now soft as
a rainbow, now firm as a promontory.
A white cat looked up, miaowing.
A boy lay on top of a bunk bed, smiling.
He played to the owls that flitted past.
He played to the cosmonaut on the Moon.
He’d never played as sweetly before
and no one was recording this. He tried
one high bright hopscotch between stars,
holding the notes, as if lovemaking.
A light went on in the top flat, left.
A woman stood sleepily on a balcony.
He sent some fluttery notes her way
just as the first reddening of sunlight
hit the sky. Then he was off, soaring
to Mars and back, diving to the bottom
of the Atlantic, as the red deepened, the sun
climbed above the roofs, paling to a white
that blinded him, told him to stop, pack
his sax away, bow once, go to his
rope-ladder, climb down, disappear into the day