domingo, 4 de diciembre de 2016

Oscar Wilde: 10 frases célebres








El 30 de noviembre se cumplieron 116 años de la muerte de Oscar Wilde (1854-1900), aquí, diez de sus célebres frases:


1-  Siempre perdona a tus enemigos, nada les moleta tanto.

2- ¿Qué es un cínico? Un hombre que el precio de todo y no da valor a nada.

3- Los verdaderos amigos te apuñalan de frente.

4- Puedo resistir todo menos la tentación.

5- Uno de los dos tiene que irse. (En su lecho de muerte al papel del empapelado)

6- Tengo los gustos más simples. Siempre quedo satisfecho con lo mejor.

7- Hay una sola cosa en la vida peor a que te hablen: que no te hablen.

8- Los ancianos se creen todo; los de mediana edad sospechan de todo y los jóvenes saben todo.

9- La única forma de librarse de  la tentación es sucumbir a ella.

10- Todos estamos en la cloaca, pero algunos estamos mirando a las estrellas.


Traducción: Marina Kohon



1. “Always forgive your enemies, nothing annoys them so much.”

2. “I can resist everything but temptation.”

3. “What is a cynic? A man who knows the price of everything and the value of nothing."

4. “True friends stab you in the front.”

5. “There is only one thing in life worse than being talked about and that is not being talked about.”

6. “One of us has to go.” (On his death bed looking at some dreadful wallpaper.)

7. “I have the simplest tastes. I am always satisfied with the best.”
8. “The old believe everything, the middle-aged suspect everything, the young know everything.”

9. “The only way to get rid of temptation is to yield to it.”

10. “We are all in the gutter, but some of us are looking at the stars."

domingo, 9 de octubre de 2016

Patrick Kavanagh: Una infancia navideña (primera y segunda parte)






Una Infancia Navideña
 I

Un lado de los surcos de papas estaba blanco de nieve-
¡qué hermoso era eso, qué hermoso!
Y cuando poníamos nuestros oídos sobre el poste del cerco
la música que emitía era mágica.

La luz entre los almiares de heno y paja
era un hueco en el tejado del Cielo. Un árbol de manzanas
con su Diciembre –destellos de fruta que vimos-
o tú, Eva, eran el mundo que me tentaba.

¡Alimentarse del conocimiento que crecía en la arcilla
y dar muerte al germen que crecía en él! De vez en cuando
puedo recordar algo del Jardín
de la felicidad que era la infancia. Otra vez.

Las huellas del ganado hasta el bebedero,
una piedra verde de lado sobre una acequia,
o cualquier imagen usual, la cara transfigurada
de la belleza que el mundo no tocaba.

II



Mi padre tocaba la melódica
al lado de nuestra cerca;
había estrellas en la mañana hacia el este
que danzaban con su música.

A través de los pantanos salvajes su melódica llamaba
a los Lennons y a los Callans.
Me puse los pantalones con apuro
porque supe que algo extraño había pasado.

Afuera, en el tambo mi madre
tocaba la música del ordeñe;
la luz de su lámpara de establo era una estrella
que la escarcha de Belén hacía parpadear.

Una gallareta chillaba en el pantano,
un grupo iba a pie
aplastaban el aguanieve de los baches,
alguien tristemente giraba los fuelles de un carro.


Mi niño poeta elegía las letras
sobre la piedra gris,
en plata la maravilla de una Navidad pueblerina,
el guiño brillante de un amanecer escarchado.

Cassiopeia colgaba sobre
la Colina empinada de Cassidy,
miré y tres cardos rusos rodaban
en el horizonte- los Tres Reyes Magos.

Un hombre viejo que pasaba dijo:
“no puede hacerla hablar”-
la melódica, me escondí en la entrada
y ajusté la hebilla de mi saco con tablas.

Hice seis muescas en el poste del correo
con la gran cuchilla de mi navaja-
tenía una para cortar tabaco.
Y yo había vivido seis Navidades.

Mi padre tocaba la melódica,
mi madre ordeñaba las vacas,
y yo tenía una plegaria como una rosa blanca prendida
en la blusa de la Virgen María.



 Patrick Kavanagh, Collected Poems 2004, Penguin Books.
Versión: Marina Kohon

 Nota: El poema consiste de dos partes. La primera fue escrita en 1943 y la segunda en 1940.





A Christmas Childhood

I

One side of the potato-pits was white with frost –
How wonderful that was, how wonderful!
And when we put our ears to the paling-post
The music that came out was magical.


The light between the ricks of hay and straw
Was a hole in Heaven’s gable. An apple tree
With its December-glinting fruit we saw –
O you, Eve, were the world that tempted me.

To eat the knowledge that grew in clay
And death the germ within it! Now and then
I can remember something of the gay
Garden that was childhood’s. Again.

The tracks of cattle to a drinking-place,
A green stone lying sideways in a ditch,
Or any common sight, the transfigured face
Of a beauty that the world did not touch.

II


My father played the melodeon
Outside at our gate;
There were stars in the morning east;
And they danced to his music.

Across the wild bogs his melodion called
To Lennons and Callans.
As I pulled on my trousers in a hurry
I knew some strange thing had happened.

Outside in the cow-house my mother
Made the music of milking;
The light of her stable-lamp was a star
And the frost of Bethlehem made it twinkle.

A water-hen screeched in the bog,
Mass-going feet
Crunched the wafer-ice on the pot-holes,
Somebody wistfully twisted the bellows wheel.


My child poet picked out the letters
On the grey stone,
In silver the wonder of a Christmas townland,
The winking glitter of a frosty dawn.

Cassiopeia was over
Cassidy's hanging hill,
I looked and three whin bushes rode across
The horizon - the Three Wise Kings.

An old man passing said:
"Can't he make it talk" -
The melodion, I hid in the doorway
And tightened the belt of my box-pleated coat.

I nicked six nicks on the door-post
With my penknife's big blade -
There was a little one for cutting tobacco.
And I was six Christmases of age.

My father played the melodion,
My mother milked the cows,
And I had a prayer like a white rose pinned
On the Virgin Mary's blouse.






jueves, 29 de septiembre de 2016

Matthew Sweeney: dos poemas











La lechuza blanca

Por sobre las cabezas del pelotón de fusilamiento
voló una lechuza blanca, que ululó dos veces
antes de que tiraran del gatillo
y cuando la mujer se desplomó en las cuerdas,
y su vestido blanco se salpicó de sangre,
la lechuza aterrizó en su hombro,
ululó otra vez y recorrió con su mirada
de enormes ojos a los uniformados,
uno de los cuales le iba a apuntar pero el capitán
le desvió el rifle de un manotazo
mientras la lechuza picoteó la sangre
del pecho de la mujer, ensuciando
las plumas de su propio pecho, y luego
fijó su vista en los pasmados hombres
antes de despegar de súbito apenas salvando
la cabeza de uno y obligándolos a todos
a voltear y verla alejarse planeando, y recibir
el eco de un último ululido desde el cielo.


Música nocturna


Se plantó sobre el techo con un saxofón
tocando hasta el otro lado de la calle. Estaba oscuro
y nadie lo podía ver. Los coches que pasaban,
(escasos a estas horas) lo ahogaban
así que se lanzó más fuerte para oírse
enviando arcos espigados de sonido hasta
los pisos del edificio de enfrente.
Una mujer sacó la cabeza de su ventana y gritó.
Un hombre cogió unas papas como misiles
y ninguna atinó. Él siguió tocando, a veces suave
como el arco iris, a veces firme como un promontorio.
Un gato blanco alzó la vista maullando.
Sobre una litera yacía un niño sonriendo.
Tocó para los búhos que surcaban veloces.
Tocó para el cosmonauta en la Luna.
Jamás había tocado tan dulcemente y nadie
lo grababa. Intentó una alta y luminosa
rayuela de estrella a estrella,
sosteniendo las notas como haciendo el amor. Una luz
se encendió en el piso más alto, a la izquierda.
Una mujer se recargó adormilada en el balcón.
Lanzó unas revoloteantes notas hacia ella
justo cuando el primer rojo del sol
tocaba en el cielo. Entonces él despegó, elevándose
hasta Marte y de vuelta, hundiéndose al fondo
del Atlántico, mientras el rojo se ahondaba, y el sol
trepaba por encima de los techos, palideciendo hasta un blanco
que lo cegó, lo detuvo, lo hizo empacar
su saxo, hacer una reverencia, dirigirse
a su escalera de cuerda, descender, desaparecer en el día.



Matthew Sweeney, Ireland 1952
Versiones de Carlos López Beltrán y Pedro Serrano



The Snowy Owl


Over the heads of the firing squad
flew a snowy owl, who oohooed twice
just before they pulled their triggers
and as the woman slumped on her ropes,
blood splattering her white dress,
the owl landed on her shoulder,
oohooed again, and swivelled its
big-eyed gaze over all the uniformed men,
one of whom raised his rifle
but the captain knocked it away
while the owl pecked at some blood
on the woman’s breast, smearing
its own breast feathers, then glared,
it seemed, at the transfixed men,
before swooping off, barely missing
the head of one, making them all
turn to watch it glide away, and hear
one more oohoo echo through the sky.


Night Music


He stood on the roof with a saxophone
playing across the road. It was dark,
no one could see him. Passing cars –
though few at this hour – drowned him
out, but he swooped back into hearing,
sending high arcs of sound across
to the block of flats on the other side.
A woman stuck her head out a window,
shouting. A man fired potato missiles,
all missing. He played on, now soft as
a rainbow, now firm as a promontory.
A white cat looked up, miaowing.
A boy lay on top of a bunk bed, smiling.
He played to the owls that flitted past.
He played to the cosmonaut on the Moon.
He’d never played as sweetly before
and no one was recording this. He tried
one high bright hopscotch between stars,
holding the notes, as if lovemaking.
A light went on in the top flat, left.
A woman stood sleepily on a balcony.
He sent some fluttery notes her way
just as the first reddening of sunlight
hit the sky. Then he was off, soaring
to Mars and back, diving to the bottom
of the Atlantic, as the red deepened, the sun
climbed above the roofs, paling to a white
that blinded him, told him to stop, pack
his sax away, bow once, go to his
rope-ladder, climb down, disappear into the day





domingo, 4 de septiembre de 2016

Paul Muldoon: Juntando hongos









Juntando hongos


Al arrodillarse frente a la tumba de su madre y su padre
un sabor a eneldo, o estragón-
que apenas podía distinguir uno de otro-

llenó su boca. Parecía como si pudiera ahogarlo.
¿Por qué podría estar afligido
de  dolor, no por su  madre y padre,

sino por una mujer escabulléndose de la piel de una nutria
en Portland, Maine, o, sí,  Portland, Oregon-
como si pudiera distinguir uno de otro-

¿y por qué debería paladear el sabor
de ella, su pequeño pepinillo encurtido,
al arrodillarse ante la tumba de su madre y padre?

*

Miró alrededor. La recordó  discutiendo
sobre cómo la tierra y el cielo, ambos se oscurecerían-
“apenas distinguirías uno del otro”

Mientras que las mariposas Monarca sobrevolaban
en su hambre de panaderos. “El golpeteo de un ala, un pensamiento,
pueden desatar  a la madre y al padre

de todas las tormentas, golpeando tus Acantilados Irlandeses de Moher
con la fuerza de un huracán”
Luego: "Panaderos y Monarcas se "inventaron"  unos a otros."

             *

Buscó alrededor. Perifollo verde en un samovar.
Había confundido el nombre de su madre, “Ari” por "Ira”,
al arrodillarse ante la tumba de su madre y su padre
casi no podía distinguir uno del otro.






 Paul Muldoon, Moy Sand and Gravel, 2004, Farrar, Straus and Giroux 
Versión: Marina Kohon





Gathering Mushrooms


As he knelt by the grave of his mother and father
the taste of dill, or tarragon-
he could barely tell one from the other-

filled his mouth. It seemed as if he might smother.
Why should he be stricken
with grief, not for his mother and father,

but a woman slinking from the fur of a sea-otter
In Portland, Maine, or, yes, Portland, Oregon-
he could barely tell one from the other-

and why should he now savour
the tang of her, her little pickled gherkin,
as he knelt by the grave of his mother and father?

*

He looked about. He remembered her palaver
on how both earth and sky would darken-
'You could barely tell one from the other'-

while the Monarch butterflies passed over
in their milkweed-hunger: 'A wing-beat, some reckon,
may trigger off the mother and father

of all storms, striking your Irish Cliffs of Moher
with the force of a hurricane.'
Then: 'Milkweed and Monarch 'invented' each other.'

*

He looked about. Cow's-parsley in a samovar.
He'd mistaken his mother's name, 'Regan, ' for Anger';
as he knelt by the grave of his mother and father
he could barely tell one from the other. 





miércoles, 27 de julio de 2016

Cine: El secreto del libro de Kells






Dirigida por Tom Moore y de co-producción irlandesa-francesa-belga, gira en torno a uno de los manuscritos más bellamente iluminados del arte religioso medieval irlandés y del cristianismo celta. El compositor de la banda sonora es el francés Bruno Coulais.
Ambientada en el siglo IX, la historia comienza en la Abadía de Kells, un pueblo irlandés del condado de Meath. Allí, Brendan, sobrino del abad Cellach, joven monje de 12 años y aprendiz en el scriptorium, pasa tranquilo sus días participando en las labores cotidianas y en la construcción de un muro, levantado por temor a los peligros exteriores, para que les proteja de las incursiones de los hombres del norte en busca de oro.
Un día llega a la abadía Aidan, un monje y maestro iluminador, único superviviente de los ataques vikingos en la isla de Iona (una isla de las Hébridas situada frente a la costa oeste de Escocia), y consigo lleva un legendario libro, inconcluso pero capaz de eclipsar a todos los demás hasta entonces escritos. Se trata del libro de Iona o evangelario de San Columba cuyos textos iluminados “brillan en las páginas como si fuesen de luz, pudiendo dejar cegados a los pecadores que se atrevían a contemplarlo, pues ello era como contemplar el mismo cielo”.

Brendan se siente atraído por el trabajo realizado y la belleza del manuscrito, así como por sus propias ganas de conocer mundo y decide ayudar al monje a completarlo. Es por eso que se adentra en el bosque con el fin de encontrar unas bayas para elaborar el color verde que el monje necesita y allí se encuentra con Aisling, un hada o espíritu del bosque que acompañará a Brendan y de quien acabará siendo amiga.
A pesar de la prohibición del abad, Brendan aprende a ilustrar para encargarse de culminar la obra, pero los vikingos están cada vez más cerca, quemando, saqueando y asesinando todo a su paso.
La película tiene un envolvente diseño visual en 2D, muy original y de claras influencias irlandesas y celtas e inspirado en las miniaturas de los manuscritos ilustrados. Logra transportarnos a un mundo onírico, mágico.
Se centra en el libro de Kells, libro de Iona o Gran Evangelario de San Columba (destacada figura entre los monjes misioneros gaélicos que introdujeron el cristianismo en Escocia a comienzos de la Edad Media).
La película está además cargada de simbolismo y guiños. Tal es así con el gato blanco de Aidan y que acompañará a Brendan en sus aventuras. Su nombre es Pangur Bán, igual que el poema escrito en irlandés antiguo en el siglo VIII. En él, un monje anónimo escribe ocho estrofas de cuatro líneas comparando las actividades de su gato con las suyas propias académicas. Este poema puede escucharse, en su idioma original, al final y durante los créditos.
Por último, en la película, el monje Aidan quiere que sea Brendan, y únicamente él, quien se encargue de ilustrar la que considera la página más importante de todo el libro. Se trata de la página “Xi Ro”. El manuscrito contiene, entre otros, el evangelio según San Mateo y según la tradición cristiana, éste debe comenzar con una genealogía de Jesús y este relato propiamente dicho de la vida de Cristo no empieza hasta el versículo 1:18, por lo que a esta parte se la suele considerar como un segundo inicio del texto. El libro de Kells por su parte, trata a este segundo inicio con tal énfasis, que lo escribe aparte. Y esta segunda parte comienza nombrando a Cristo, nombre que los manuscritos medievales abreviaban entonces con las letras griegas Xi y Ro. Este “monograma Xi Ro”, más conocido como ” monograma de la Encarnación “, fue objeto de un cuidado especial en el Libro de Kells, hasta invadir el folio 34º en su totalidad. Folio del que se encargará nuestro protagonista.

En cuanto a los detalles históricos, el libro de Kells (Leabhar Cheanannais en irlandés), de Iona o Evangelario de San Colomba el gran evangelizador de Escocia, existió realmente y existe en la realidad. Puede visitarse en una exposición permanente de la biblioteca del Trinity College de Dublín (referencia MS 58). Fue realizado por monjes celtas hacia el año 800 y está considerado como uno de los más famosos manuscritos ilustrados de entre finales del siglo VI y principios del IX. Se trata de un manuscrito ilustrado con motivos ornamentales y debido a su técnica y acabado, muchos especialistas lo consideran uno de los más importantes vestigios del arte religioso medieval.
Está escrito en latín y contiene los cuatro evangelios además de prólogos, resúmenes, notas preliminares y explicativas y contiene numerosas ilustraciones y miniaturas coloreadas.
Según la tradición, el libro habría sido redactado en la época de san Colomba, quizá incluso por él mismo, como también se comenta en la película aunque estudios paleográficos descartan esta hipótesis.
Se cuenta también con numerosas teorías acerca del origen geográfico del libro: unos lo sitúan en Iona, otros en Kells desde su inicio, otros señalan que fue creado al norte de Inglaterra para posteriormente viajar a Iona y Kells e incluso se comentan orígenes indeterminados.
Siguiendo con la teoría de sus orígenes en Iona y traslado a Kells tras una invasión vikinga en la isla, éste sería después robado en el siglo XI y abandonado en una zanja con la cubierta arrancada, algo que también se reproduce en la película parece ser que estaba elaborada en oro y decorada con piedras preciosas.
En torno a 1541 el libro fue custodiado por la Iglesia Católica y en el XVII devuelto a Irlanda, donde se conserva hasta hoy con sus 680 páginas casi en perfecto estado.
La película es bastante fiel en cuanto a la representación de un scriptorium medieval y la elaboración de manuscritos en la época. Puede verse la elaboración completamente artesanal, sus materiales escriptóreos (tintas vegetales a partir de bayas, rollos de pergamino, plumas para escribir o el uso del cristal a modo de lupa para realizar miniaturas) y las funciones de los monjes en la realización de las obras (unos monjes escribían, otros iluminaban y los aprendices ayudaban, entre otras actividades).
Además, era únicamente en los monasterios y abadías donde podía existir el scriptorium, que servía a su vez de biblioteca en la Edad Media, ya que la lectura y escritura no estaba al alcance de todos.

Un trailler de la película:




Aquí, una de las bellísimas canciones de la película:




Amhrán Aisling


You Must Go Where I Cannot
Pangur Bán Pangur Bán
Nil Sa Saol Seo Ach Ceo
Is Ni Bheimid Beo
Ach Seal Beag Gearr
Pangur Bán Pangur Bán
Nil Sa Saol Seo Ach Ceo
Is Ni Bheimid Beo
Ach Seal Beag Gearr
You Must Go Where I Cannot
Pangur Bán Pangur Bán
Nil Sa Saol Seo Ach Ceo
Is Ni Bheimid Beo
Ach Seal Beag Gearr



Ashling's Song


You Must Go Where I Cannot
White Fuller White Fuller
There Is Nothing In This Life But Mist
And We Are Only Alive
But For A Little Short While
White Fuller White Fuller
There Is Nothing In This Life But Mist
And We Are Only Alive
But For A Little Short While
You Must Go Where I Cannot
White Fuller White Fuller
There Is Nothing In This Life But Mist
And We Are Only Alive
But For A Little Short While


Bibliografía:
TRESIDDER, Jack. Los símbolos y sus significados: Guía ilustrada de más de mil símbolos, con sus significados tradicionales y actuales. Traducción, Enrique Herrando Pérez; Revisión científica de la edición en lengua española, Cristina Rodríguez Fischer. Barcelona: Blume, cop. 2008. 184 pp. ISBN.: 9788480767545

GODINO CUETO, Irene. El secreto del libro de Kells (27 de enero de 2015) Historia 2.0 [Blog] Recuperado de: http://historiadospuntocero.com/reto-enero-el-secreto-del-libro-de-kells/ 



viernes, 15 de julio de 2016

Desmond O'Grady: El poeta de edad avanzada al atardecer (para Ezra Pound)







Desmond O'Grady es una de las figuras más importantes en la vida Literaria de Irlanda, ejemplar en la forma en que se comprometió durante décadas con la vocación de la poesía y por la forma desinteresada en que vivió por el arte.
Seamus Heaney

Desmond O’Grady is one of the senior figures in Irish Literary life, exemplary in the way he has committed himself over the decades to the vocation of poetry and has lived selflessly for the art.

Seamus Heaney


Aquí, el poeta en la mítica película de Fellini, La Dolce Vita:





El poeta de edad avanzada pescando al atardecer


Para Ezra Pound

Llega el momento
en el que hasta las ideas viejas y familiares
flotan  fuera del alcance de los anzuelos de la mente,
y la plenitud del alma
se ha escurrido como un pez  a través del que fuera el dique alto
de una confianza achacosa. Oh, ¿dónde están los libros
sobre esta forma de muerte?


Erguido como amor
en la punta más lejana de una roca,
el mar desenredándose del ojo,
la línea como el nervio
tensando  hacia atrás el atardecer del reloj,
él se funde por un tiempo en la mentira

de su propia silueta.

Desmond  O'Grady, Reilly, 1961, The Phoenix Press
Versión: Marina Kohon



The Poet in Old Age Fishing at Evening

For Ezra Pound

Comes a time
When even the old and familiar ideas
Float out of reach of the mind’s hooks,
And the soul’s prime
Has slipped like a fish through the once high weirs
Of an ailing confidence.  O where are the books
On this kind of death?

Upright as love
Out on the tip of a tail of rock,
The sea raveling off from the eye,
The line like the nerve
Straining the evening back from the clock,
He merges awhile into the lie

Of his own silhouette.


domingo, 26 de junio de 2016

James Joyce: fragmentos de Giacomo Joyce











Una flor dada por ella a mi hija. Frágil regalo, frágil donador, frágil criatura de venas azules. Padua más allá del mar. La silenciosa medianía de la edad, noche, la penumbra de la historia duerme en la Piazza delle Erbe bajo la luna. La ciudad duerme. Bajo las arcadas de las calles oscuras cerca del río, los ojos de las prostitutas espían en busca de fornicadores. Cinque servizi per cinque franchi. Una oscura ola de sentidos, una y otra y otra vez. Los míos ojos fallan en la oscuridad, los míos ojos [fallan. Los míos ojos fallan en la oscuridad, amada. Otra vez. Basta. Amor oscuro, ansiedad oscura. Basta. Oscuridad. Crepúsculo. Cruzando la piazza. Tarde gris descendiendo sobre anchas dehesas salviaverdes, desprendiendo silenciosamente oscuridad y rocío. Ella sigue a su madre con torpe gracia, la yegua conduciendo a su potranca. El crepúsculo gris moldea suavemente las ancas delgadas y bien formadas, el cuello manso flexible tendonoso, el cráneo fino. Atardecer, paz, la penumbra de lo maravilloso... ¡Arre! ¡Arre! Papá y las niñas resbalando colina abajo, a horcajadas en un tobogán: el Gran Turco y su harén. Sombreros y chaquetas ajustados, botas abrochadas con mañosos cruzados sobre la lengüeta tibia-de-carne, la falda corta tensa por los nudos redondos de las rodillas. Un destello blanco: un copo, un copo de nieve: Y cuando ella vuelva a partir ¡Que esté yo allí para verlo! 

Salgo apresuradamente de la tabaquería y la llamo. Se vuelve y se detiene para escuchar el revoltijo de palabras sobre lecciones, horas, lecciones, horas: y lentamente sus mejillas pálidas se inundan de una luz ópalo inflamada. ¡No, no, no tengas miedo! Mio padre: ella ejecuta los actos más simples con distinción. Unde derivatur? Mia figlia ha una grandissima ammirazione per il suo maestro inglese. La cara del anciano, hermosa, sonrojada, de fuertes rasgos judaicos y largos bigotes blancos, se vuelve hacia mí mientras descendemos juntos la colina. ¡Oh! Qué bien expresado: cortesía, curiosidad, confianza, sospecha, naturalidad, impotencia senil, confidencia, franqueza, urbanidad, sinceridad, aviso, pathos, compasión, una mezcla perfecta. ¡Ven en mi ayuda, pronto, Ignacio de Loyola! Este corazón está lastimado y triste. ¿Un desengaño amoroso? Largos labios lascivos que apuntan de soslayo: moluscos de sangre Neblina en fuga sobre la colina mientras miro hacia arriba desde la noche y el fango. Neblinas colgantes sobre los árboles húmedos. Una luz en la habitación alta. Ella se viste para la función. Hay fantasmas en el espejo... ¡Luces! ¡Luces! Una criatura apacible. A media noche, terminada la música, calle San Michele arriba, calladamente se dijeron estas palabras. ¡Cuidado, Jamesy! ¿Anduviste jamás por Dublín de noche sollozando otro nombre?


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Jan Pieters Sweelink. El extraño nombre del mú­ sico holandés hace que todo lo bello parezca extraño y lejano. Descubro sus variaciones para clavecín en una antigua tonada. Y outh has an end. En la vaga niebla de sonidos antiguos surge un punto de luz: el mensaje del alma va a ser escuchado. La juventud es finita: el fin está aquí. Nunca será. Bien lo sabes. Entonces, ¿qué? ¡Escríbelo, carajo, escríbelo! ¿Es que sirves para otra cosa? -¿Por qué? -Porque de otro modo no podría verte. Deslizamiento-espacio-edades-follaje de estrellas y cielo menguante-silencio-y silencio más profundosilencio de la aniquilación-y su voz. Non hunc sed Barabbam! Desprevención. Un apartamento desnudo. Luz perezosa del día. Un piano largo y negro: ataúd de mú­ sica. Un sombrero de mujer con flores rojas, y un paraguas, plegado, se equilibran en el borde del piano. Sus brazos: casco, gules, y una lanza roma en un campo, sable. Envío: Ámame, ama mi paraguas. 




Traducción: Alfredo Matilla
Editorial Pi, Colombia, 2009.