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viernes, 25 de diciembre de 2015

"Merry Christmas" en inglés, "Nollaig Shona Duit" en gaélico y "Ablythe Yuletide" en escocés: ¡Felíz Navidad!

Nadar en aguas heladas o tomarte un whiskey calentito frente a la chimenea, son algunas de las tradiciones navideñas de Irlanda






Veamos cuáles son las cinco costumbres principales:


Tradición Uno:  escuchar Fairytale of New York.

Esta famosa canción navideña de The Pogues con su letra agridulce y la voz ronca de Shane McGowan, junto a la fallecida Kirsty McColl,  se han ganado un lugar en la historia. La Navidad sencillamente no sería Navidad sin ella, ya que la canción suena por toda Irlanda.


Acá va el enlace para que puedan escucharla:    http://oghamirlanda.blogspot.com.ar/2014/12/nollaig-shona-feliz-navidad-con-pogues.html


Tradición Dos:  Bañarse en las aguas heladas

En una ocasión, el periodista irlandés Fergal Keane dijo del baño de Navidad: "Cada segundo sufriendo el frío ártico mereció la pena por la sensación de logro que vino después". 
En el día de Navidad en toda Irlanda hay miles de intrépidos que bajan a la costa para arrojarse al mar. Por supuesto, esto divierte mucho a los curiosos espectadores, envueltos en lana. Pero el chapuzón de Navidad es una de las tradiciones más importantes de Irlanda, y hay mucha gente que lo hace por causas benéficas en lugares preciosos como el promontorio de Forty Foot en Sandycove, Condado de Dublín (donde también se encuentra el Museo James Joyce); Guillamene Cove en el Condado de Waterford; y en la piscina marina natural de Portnahapple en Portstewart, Condado de Londonderry.





Tradición Tres: Contrarestar el invierno


Según la revista Esquire, "Hay pocas bebidas tan instantáneamente deliciosas como el ponche caliente de whiskey irlandés". Elaborado con whiskey, limón, clavo y un toque de azúcar moreno, calienta desde dentro hacia fuera. Tradicionalmente, el whiskey caliente se bebe a lo largo de los meses más fríos del año. Y no hay nada como el aroma de clavo para que remitirnos al espíritu navideño.
Aquí tenemos  tres lugares muy recomendables para probar un buen whiskey caliente:
1. El whiskey elaborado con Bushmills Irish Whiskey en el bar del Bushmills Inn, todavía alumbrado a gas, en el Condado de Antrim.
2. Rosie Schapp de The New York Times recomienda Paddy Irish Whiskey para su whiskey caliente "porque tiene un sabor inusual a fruta ácida". Probalo en An Bodhrán en la ciudad de Cork.
3. El whiskey caliente sabe mejor después de un paseo en plena naturaleza,  disfrutarás mucho más del whiskey en el Crown Liquor Saloon de Belfast después de una caminata hasta la cima de Cave Hill.

Tradición Cuatro: Ternera especiada

Este es el plato de Navidad por excelencia en Irlanda. La ternera especiada con azúcar, especies y bayas se cocina desde hace siglos, en una época en la que este procedimiento servía como forma de preservar la carne. Hoy en día, la tradición perdura y se sirve en las cenas de Navidad de toda la isla. Un lugar para probar una ternera especiada legendaria es el célebre puesto de Tom Durcan en el Mercado inglés de Cork, o prueba la ternera especiada con Guinness y sidra de McCarthy's of Kanturk  también en Cork.

Tradición Cinco: Colgar una corona de acebo

Se piensa  la tradición navideña de colgar una corona de acebo en la puerta nació precisamente en Irlanda, ya que era una planta que abundaba mucho en la isla en diciembre. Hoy en día, es costumbre que todo el mundo cuelgue una corona en la puerta.

Toda la paz y felicidad para estas Navidades y Año Nuevo a los lectores que llegan al Ogham, desde todos los lugares del mundo unidos  por el interés hacia la tradición celta.

Fuente: http://www.ireland.com/es-es



domingo, 20 de diciembre de 2015

Wallace Stevens: Los Acantilados Irlandeses de Moher




Los Acantilados Irlandeses de Moher




¿Quién es mi padre en este mundo, en esta casa,
al pie del espíritu?

El padre de mi padre, el padre de su padre, sus-
sombras como vientos

Vuelven a un padre antes del pensamiento, antes del discurso,
a la cabeza del pasado.

Van a los acantilados de Moher levantándose de la bruma,
sobre lo real.

Levantándose desde el lugar y el tiempo presente,
sobre el pasto verde y húmedo.

Esto no es un paisaje, lleno de las ensoñaciones
de la poesía

y mar. Esto es mi padre o quizá,
es como él era.

un parecido, uno de la raza de padres: tierra
y mar y aire.



Wallace Stevens, The Collected Poems of Wallace Stevens,
Vintage Books Edition, 1990


Versión: Marina Kohon





The Irish Cliffs of Moher

Who is my father in this world, in this house,
At the spirit’s base?

My father’s father, his father’s father, his—
Shadows like winds

Go back to a parent before thought, before speech,
At the head of the past.

They go to the cliffs of Moher rising out of the mist,
Above the real,

Rising out of present time and place, above
The wet, green grass.

This is not landscape, full of the somnambulations
Of poetry

And the sea. This is my father or, maybe,
It is as he was,

A likeness, one of the race of fathers: earth
And sea and air.




viernes, 4 de diciembre de 2015

Robert Cecil Day-Lewis: ¿Dónde están los poetas de la guerra?



No escribo para ser entendido, escribo para comprender
Robert Cecil Day-Lewis (1904-1972), poeta irlandés











¿Dónde están los poetas de la guerra?


Ellos que en la estupidez  o mera avaricia
esclavizaron  la religión, los mercados, las leyes,
ahora toman nuestro lenguaje y nos
ordenan defender la causa de la libertad.

Es la lógica de nuestro tiempo
-no es tema para un verso inmortal-
que quienes vivimos por sueños honestos
defendemos lo malo frente a  lo peor.



Robert Cecil day-Lewis,  Word Over All, 1943

Versión: Marina Kohon





Where are the War Poets?

They who in folly or mere greed
Enslaved religion, markets, laws,
Borrow our language now and bid
Us to speak up in freedom’s cause.



It is the logic of our times,
-No subject for immortal verse –
That we who lived by honest dreams
Defend the bad against the worse.







domingo, 29 de noviembre de 2015

Gilbert O'Sullivan: Alone Again (Naturally)









Gilbert O'Sullivan (WaterfordIrlanda1 de diciembre de 1946) es un cantante y compositor irlandés, distinguido internacionalmente por sus éxitos de 1972; "Alone Again (Naturally)", "Clair" y "Get Down". La revistaRecord Mirror en 1972 lo situó como el mejor cantante británico masculino.
Ha lanzado cerca de 200 discos mundialmente (entre LP, EP, singles, CD y material descargable). En el año 2009 declaró en una entrevista: "Yo compongo canciones de pop. Fin de la historia. Eso es todo lo que quiero hacer. Y es todo lo que querré seguir haciendo. No tengo interés en hacer giras, y vivir en el pasado".
O’Sullivan alcanzó el éxito internacional en 1972 cuando el tema, (todo un clásico de la época), “Alone again (Naturally)”, llegó al número 3 en el Reino Unido y al número 1 en los Estados Unidos, de acuerdo a la lista de Billboard, y se convirtió en  "Canción del Año" en varios países de todo el planeta. Solo en los Estados Unidos, el sencillo vendió más de dos millones de copias. 




Alone Again (Naturally)

In a little while from now
If I'm not feeling any less sour
I promise myself to treat myself
And visit a nearby tower
And climbing to the top
Will throw myself off
In an effort to
Make it clear to whoever
Wants to know what it's like When you're shattered
Left standing in the lurch at a church
Were people saying, My God, that's tough
She stood him up
No point in us remaining
We may as well go home
As I did on my own
Alone again, naturally
To think that only yesterday
I was cheerful, bright and gay
Looking forward to who wouldn't do
The role I was about to play
But as if to knock me down
Reality came around
And without so much as a mere touch
Cut me into little pieces
Leaving me to doubt
Talk about, God in His mercy
Oh, if he really does exist
Why did he desert me
In my hour of need
I truly am indeed
Alone again, naturally
It seems to me that
There are more hearts broken in the world
That can't be mended
Left unattended
What do we do
What do we do
Alone again, naturally
Looking back over the years
And whatever else that appears
I remember I cried when my father died
Never wishing to hide the tears
And at sixty-five years old
My mother, God rest her soul
Couldn't understand why the only man
She had ever loved had been taken
Leaving her to start
With a heart so badly broken
Despite encouragement from me
No words were ever
And when she passed away
I cried and cried all day
Alone again, naturally
Alone again, naturally



Songwriter:
O'Sullivan, Gilbert



viernes, 30 de octubre de 2015

Brendan Behan: un poema y una canción







Estatua de Brendan Behan que se encuentra cerca de la  prisión de Mountjoy donde  cumplió  su condena.


Brendan Behan, autor de la célebre frase:  

"Cuando volvía a Dublín fui sentenciado a muerte en mi ausencia, así que dije que me podían fusilar en mi ausencia", nació en Dublín en 1923 en el seno de una familia de clase obrera, culta y republicana. La vida de los Behan se movía entre la cultura y una continua militancia política, así que Brendan experimentó el patriotismo desde la misma cuna: su padre Stephen había luchado en la guerra de independencia y su madre Kathleen era amiga personal deMichael Collins. Su tío Peadar Kearney es el autor de la letra de La canción del soldado (Soldier’s Song / Amhrán na bhFiann), el himno nacional irlandés. 

La primera vez que Brendan Behan vio a su padre, fue a través de las rejas de una celda. A poco de haber nacido, el niño fue llevado a la cárcel donde Stephen Behan, ya en ese entonces  veterano republicano, estaba detenido como consecuencia de la guerra civil. Dos décadas después, el propio hijo estaría en la cárcel como preso republicano.


Brendan se incorporó a la organización juvenil del IRA, en cuya revista Fianna: the Voice of Young Ireland publicó sus primeros poemas, A los 16 años se embarcó para Inglaterra en una misión en solitario, no autorizada por el IRA, que pretendía volar el puerto de Liverpool. Fue arrestado por posesión de explosivos y condenado a tres años en un reformatorio.
En 1942 fue juzgado por el intento de asesinato de dos policías y condenado a 14 años de prisión aunque quedó libre gracias a la amnistía de 1946. Fue entonces cuando con 23 años, Behan abandonó su militancia en el IRA, donde mantendría sin embargo buenos amigos.

Las experiencias de la prisión fueron la principal fuente de inspiración de su obra literaria compuesta por piezas teatrales, relatos cortos y poesía en irlandés. Durante los años 50 vivió en París, una época en la que ya bebía en exceso.
Aquí uno de sus poemas:

Uaigneas

Blas sméara dubh'
tréis báisteach
ar bharr an tsléibhe.

I drost an phriosúin
feadail fhuar na traenachl.
      Cogar gáire beirt leannán
      don aonarán.


El gusto de las moras
luego de la lluvia
en las colinas.

En el silencio de la prisión 
el frío silbido del tren.
    El susurro de los amantes felices
    para el que está solo.



De regreso a Irlanda colaboró con varios periódicos y emisoras de radio. También consiguió reputación de bebedor empedernido y amigo de juergas con otros literatos de su tiempo.
En 1954 se produce la aparición de la obra The Quare Fellow, su mayor éxito (más tarde traducido al español como “Vísperas de ejecución”). Con unos diálogos vivos y satíricos narra las vicisitudes de la vida carcelaria en las horas que preceden a una ejecución. Desarrolla una reflexión sobre la situación de los reclusos y sus emociones, con una frecuente evocación de la vida irlandesa. Tras su estreno en Dublín se representó en Londres, donde cosechó un éxito al que contribuyó la aparición del autor, completamente borracho, en un programa de televisión. Cuando la obra llegó a Broadway, Behan había obtenido el reconocimiento internacional.

En 1957 escribió en irlandés “An Giall” (el rehén), donde cuenta la detención por el IRA de un soldado británico como represalia ante la ejecución programada de un voluntario del IRA apresado en Irlanda del Norte. La historia habla del coste humano de la guerra y es una denuncia en la que entre elementos trágicos y grotescos habla de los ideales patrióticos por los que él mismo había luchado en su juventud. Al año siguiente el propio Behan escribiría la traducción al inglés, The Hostage.
En 1958 publica Borstal Boy, novela autobiográfica en la que describe sus años de formación, las experiencias vividas en cárceles y reformatorios y sus actividades con el IRA. Emerge una voz original en la literatura irlandesa con su lenguaje a la vez amargo y delicado. 


The Auld Triangle, la canción
The Auld Triangle, también conocida como The Banks of Royal Canal  fue escrita hacia 1954 por Beham como parte de la introducción a su obra de teatro The Quare Fellow 
Dado el éxito de la obra, la canción cobró vida propia hasta convertirse en un himno irlandés moderno, siendo interpretado no ya por algunos, sino por muchísimos cantantes y grupos irlandeses, desde The Dubliners y The Pogues hasta los Dropkick Murphys, sin olvidar una versión del propio Bob Dylan




Ésta es una de las muchas versiones que he encontrado:

The Auld Triangle
LYRICS
A hungry feeling
Came over me stealing
And the mice were squealing
In my prison cell
And that auld triangle went jingle-jangle
All along the banks of the Royal Canal
To begin the morning
 the warden bawling
“Get up out of bed, boy!
And Clean up your cell!”
And that auld triangle went jingle-jangle
All along the banks of the Royal Canal
On a fine Spring evening
As the lag lay dreaming
And the sea-gulls wheeling
High above the wall
Oh! the day was dying
And the wind was sighing
As he lay there crying
In his prison cell
And that auld triangle went jingle-jangle
All along the banks of the Royal Canal
Oh! the screw was peeping
And the lag was sleeping
As he lay there weeping
For his poor gal
And that auld triangle went jingle-jangle
All along the banks of the Royal Canal
In the female prison
There are seventy women
And I wish it was with them
That I did dwell
And the auld triangle went jingle-jangle ..


LETRA en español:

El viejo triángulo

Una sensación de hambre
vino a apoderarse de mí
y los ratones chillaban
en mi celda de la prisión
Y el sonido de ese viejo triángulo
tintineando
a lo largo de las orillas del Canal Real.
Al comenzar el día,
el carcelero gritando
¡levántate de la cama, chico
y limpia tu celda!
Y el sonido de ese viejo triángulo
tintineando
a lo largo de las orillas del Canal Real.
En una hermosa tarde de primavera,
el preso soñaba
mientras las gaviotas revoloteaban
sobre el muro, en lo alto
Oh, el día moría
y el viento suspiraba
mientras el preso tumbado lloraba
en su celda de la prisión
Y el sonido de ese viejo triángulo
tintineando
a lo largo de las orillas del Canal Real.
El carcelero miraba furtivamente
al recluso que tumbado lloraba
en sueños
por su pobre chica
Y el sonido de ese viejo triángulo
tintineando
a lo largo de las orillas del Canal Real.
En la prisión femenina
hay setenta mujeres
Ojalá pudiera
morar entre ellas
Y el sonido de ese viejo triángulo
tintineando
a lo largo de las orillas del Canal Real.

Traducción: Marina Kohon

Su familia (su mujer Beatrice, con la que se casó en 1955, y su hija Blanaid, nacida en 1963) no pudo impedir que continuara bebiendo. El 20 de marzo de 1964, a los 41 años, Brendan Behan murió en el hospital Meath, en Dublín, debido a una cirrosis hepática.. Fue enterrado en el Cementerio de Glasnevin, donde recibió honores por parte del IRA.

Fuentes:
La Invención de Irlanda, Declan Kiberd, Adriana Hidalgo Editora, 2006.
 http://www.hermanotemblon.com/brendan-behan-y-la-cancion-del-prisionero/



sábado, 24 de octubre de 2015

William Butler Yeats: Dos poemas










Él desea las telas del cielo


Si yo tuviera las telas bordadas del cielo
forjadas  con luz de oro y plata,
las azules y las tenues  y oscuras telas
de la noche y  de la luz  y penumbra,
extendería las telas bajo tus pies:
pero al ser pobre, sólo tengo mis sueños;
he extendido mis sueños bajo tus pies;
pisa suavemente porque pisas mis sueños.





Cuando seas vieja


Cuando seas vieja y gris y llena de sueño,
y cabeceando  hacia el fuego, tomes este libro,
y lentamente leas, y  sueñes  con la mirada suave
que tus ojos tenían  y sus profundas sombras;

cuántos amaron tus momentos de alegre gracia,
Y amaron tu belleza con amor falso o verdadero,
pero un hombre amó tu alma peregrina,
y amó las penas de su rostro cambiante;

e inclinándote hacia los leños  encendidos,
murmures, un poco triste, cómo el Amor huyó
y  se deslizó por sobre las montañas elevadas
y escondió su rostro entre  una  multitud de estrellas.



The Collected Poems of W. B. Yeats (1989)
Versión: Marina Kohon

 

He Wishes for the Cloths of Heaven


Had I the heavens’ embroidered cloths,
Enwrought with golden and silver light,
The blue and the dim and the dark cloths
Of night and light and the half-light,
I would spread the cloths under your feet:
But I, being poor, have only my dreams;
I have spread my dreams under your feet;
Tread softly because you tread on my dreams



When You Are Old


When you are old and grey and full of sleep,
And nodding by the fire, take down this book,
And slowly read, and dream of the soft look
Your eyes had once, and of their shadows deep;


How many loved your moments of glad grace,
And loved your beauty with love false or true,
But one man loved the pilgrim soul in you,
And loved the sorrows of your changing face;


And bending down beside the glowing bars,
Murmur, a little sadly, how Love fled
And paced upon the mountains overhead
And hid his face amid a crowd of stars.





martes, 20 de octubre de 2015

C. S. Lewis: La Experiencia de Leer













La Experiencia de Leer (extracto)


En este ensayo propongo un experimento. La función tradicional de la crítica literaria consiste en juzgar libros. Todos los juicios sobre la forma en que las personas leen los libros son un corolario de sus juicios sobre estos últimos. El mal gusto es, digamos, por definición, el gusto por los malos libros. Lo que me interesa es ver qué sucede si invertimos el procedimiento. Partamos de una distinción entre lectores, o entre tipos de lectura, y sobre esa base distingamos, luego, entre libros. Tratemos de ver hasta qué punto sería razonable definir un buen libro como un libro leído de determinada manera, y un mal libro como un libro leído de otra manera.
Creo que vale la pena intentarlo porque, en mi opinión, el procedimiento normal entraña casi siempre una consecuencia incorrecta. Si decimos que a A le gustan las revistas femeninas y a B le gusta Dante, parece que gustar signifique lo mismo en ambos casos: que se trate de una misma actividad aplicada a objetivos diferentes. Ahora bien: por lo que he podido observar, al menos en general, esta conclusión es falsa.
Ya en nuestra época de escolares, algunos de nosotros empezamos a reaccionar de determinada manera ante la buena literatura. Otros, la mayoría, leían, en la escuela, The Captain, y, en sus casas, efímeras novelas que encontraban en la biblioteca circulante. Sin embargo, ya entonces era evidente que la mayoría no «gustaba» de su dieta igual que nosotros de la nuestra. Y sigue siendo así. Las diferencias saltan a la vista.
En primer lugar, la mayoría nunca lee algo dos veces. El signo inequívoco de que alguien carece de sensibilidad literaria consiste en que, para él, la frase «Ya lo he leído» es un argumento inapelable contra la lectura de un determinado libro. Todos hemos conocido casos de mujeres cuyo recuerdo de determinada novela era tan vago que debían hojearla durante media hora en la biblioteca para poder estar seguras de haberla leído. Pero una vez alcanzada esa certeza, la novela quedaba descartada de inmediato. Para ellas, estaba muerta, como una cerilla quemada, un billete de tren utilizado o el periódico del día anterior: ya la habían usado. En cambio, quienes gustan de las grandes obras leen un mismo libro diez, veinte o treinta veces a lo largo de su vida.
En segundo lugar, aunque dentro de esa mayoría existan lectores habituales, éstos no aprecian particularmente la lectura. Sólo recurren a ella en última instancia. La abandonan con presteza tan pronto como descubren otra manera de pasar el tiempo. La reservan para los viajes en tren, para las enfermedades, para los raros momentos de obligada soledad, o para la actividad que consiste en «leer algo para conciliar el sueño». A veces la combinan con una conversación sobre cualquier otro tema, o con la audición de la radio. En cambio, las personas con sensibilidad literaria siempre están buscando tiempo y silencio para entregarse a la lectura, y concentran en ella toda su atención. Si, aunque sólo sea por unos días, esa lectura atenta y sin perturbaciones les es vedada, se sienten empobrecidos.
En tercer lugar, para esta clase de personas, la primera lectura de una obra literaria suele ser una experiencia tan trascendental que sólo admite comparación con las experiencias del amor, la religión o el duelo. Su conciencia sufre un cambio muy profundo. Ya no son los mismos. En cambio, los otros lectores no parecen experimentar nada semejante. Cuando han concluido la lectura de un cuento o una novela, a lo sumo no parece que les haya sucedido algo más que eso.
Por último, y como resultado natural de sus diferentes maneras de leer, la minoría conserva un recuerdo constante y destacado de lo que ha leído, mientras que la mayoría no vuelve a pensar en ello. En el primer caso, a los lectores les gusta repetir, cuando están solos, sus versos y estrofas preferidos. Los episodios y personajes de los libros les proporcionan una especie de iconografía de la que se valen para interpretar o resumir sus propias experiencias. Suelen dedicar bastante tiempo a comentar con otros sus lecturas. En cambio, los otros lectores rara vez piensan en los libros que han leído o hablan sobre ellos.
Parece evidente que, si se expresaran con claridad y serenidad, no nos reprocharían que tengamos un gusto equivocado sino, sencillamente, que armemos tanta alharaca por los libros. Lo que para nosotros constituye un ingrediente fundamental de nuestro bienestar sólo tiene para ellos un valor secundario. Por tanto, limitarse a decir que a ellos les gusta una cosa y a nosotros otra, equivale casi a dejar de lado lo más importante. Si la palabra correcta para designar lo que ellos hacen con los libros es gustar, entonces hay que encontrar otra palabra para designar lo que hacemos nosotros. O, a la inversa, si nosotros gustamos de nuestro tipo de libros, entonces no debe decirse que ellos gusten de libro alguno. Si la minoría tiene «buen gusto», entonces deberíamos decir que no hay «mal gusto»: porque la inclinación de la mayoría hacia el tipo de libros que prefiere es algo diferente; algo que, si la palabra se utilizara en forma unívoca, no debería llamarse gusto en modo alguno.
Aunque me ocuparé casi exclusivamente de literatura, conviene señalar que la misma diferencia de actitud existe respecto de las otras artes y de la belleza natural. Muchas personas disfrutan con la música popular de una manera que es compatible con tararear la tonada, marcar el ritmo con el pie, hablar y comer. Y cuando la canción popular ha pasado de moda, ya no la disfrutan. La reacción de quienes disfrutan con Bach es totalmente diferente. Algunas personas compran cuadros porque, sin ellos, las paredes «parecen tan desnudas»; y, a la semana de estar en casa, esos cuadros se vuelven prácticamente invisibles para ellas. En cambio, hay una minoría que se nutre de un gran cuadro durante años. En cuanto a la naturaleza, la mayoría «gusta de una bonita vista, como cualquier persona». Les parece muy bien. Pero tomar en cuenta el paisaje para elegir, por ejemplo, un sitio de vacaciones —darle la misma importancia que a otras cosas tan serias como el lujo del hotel, la excelencia del campo de golf y lo soleado del clima—, eso ya les parece rebuscado. No parar de hablar de él, como Wordsworth, ya sería un disparate.




C. S. Lewis, Belfast 1898- 1963
La Experiencia de Leer, 1961, Alba editorial





lunes, 12 de octubre de 2015

Philip Larkin: La Importancia de Otro Lugar










LA IMPORTANCIA DE OTRO LUGAR
Cuando estaba solo en Irlanda, puesto que no era mi país,
era lógico ser forastero. El salobre rechazo del habla,
que tanto insistía en la diferencia, se me hacía acogedor:
una vez eso quedó constatado, conseguimos comunicarnos.
El viento en las calles, enfiladas hacia las colinas, el suave
olor arcaico de los muelles, como un establo,
los gritos de los vendedores de arenques en la lejanía,
me hicieron sentir distinto, pero no me anularon.
Vivir en Inglaterra eliminaba esa excusa:
estas son mis costumbres y mis instituciones
y sería mucho más grave rechazarlas.
Aquí no hay ese otro lugar que avale mi existencia.




Philip Larkin.
Las bodas de Pentecostés.
Traducción y prólogo de Damián Alou.
Lumen. Barcelona, 2007.





The Importance Of Elsewhere
Lonely in Ireland, since it was not home,
Strangeness made sense. The salt rebuff of speech,
Insisting so on difference, made me welcome:
Once that was recognised, we were in touch

Their draughty streets, end-on to hills, the faint
Archaic smell of dockland, like a stable,
The herring-hawker's cry, dwindling, went
To prove me separate, not unworkable.

Living in England has no such excuse:
These are my customs and establishments
It would be much more serious to refuse.
Here no elsewhere underwrites my existence.



viernes, 9 de octubre de 2015

Enrique Vila-Matas: Dos extractos de Dublinesca








"-Ya veo que no tienes planes- dice su madre.
    Golpeado en su amor propio, permite que Dublín acuda en su auxilio. Se acuerda del extraño y asombroso sueño que tuvo en el hospital cuando cayó gravemente enfermo hace dos años: un largo paseo por las calles de la capital irlandesa, cuidad en la que no ha estado nunca, pero que en el sueño conocía perfectamente, como si hubiera vivido allí otra vida. Nada le asombró tanto como la extraordinaria precisión de los múltiples detalles. ¿Eran detalles del Dublín real, o simplemente parecían verdaderos a causa de la intensidad inigualable del sueño? Cuando despertó, seguía sin saber nada de Dublín, pero tenía la extraña certeza absoluta de haber estado paseando por las calles de esa ciudad durante largo rato y le resultaba imposible olvidar el único momento difícil del sueño, aquel en el que la realidad se volvía extraña y conmovedora: el instante en el que su mujer descubría que él había vuelto a beber, allí, en un bar de Dublín. Se trataba de un momento duro, intenso como ningún otro dentro de aquel sueño. A la salida del pub Coxwold, sorprendido por Celia en su indeseada nueva incursión alcohólica, se abrazaba conmovido a ella, y terminaban llorando los dos, sentados en el suelo de una acera de un callejón de Dublín. Lágrimas para la situación más desconsolada que hasta aquel día había vivido en un sueño.
    -Dios mío, ¿por qué regresaste a la bebida?- decía Celia.
    Momento duro, pero también raro, relacionado tal vez con el hecho de haberse recuperado del colapso físico y haber vuelto a nacer. Momento duro y extraño, como si hubiera un signo oculto y portador de algún mensaje detrás de aquel patético llanto de los dos. momento singular por lo especialmente intensa que se volvía la intensidad misma del sueño en ese tramo -una intensidad que sólo había conocido anteriormente en ciertas ocasiones, de un modo recurrente, había soñado que era felíz porque estaba en el centro del mundo, porque estaba en Nueva York- y porque de golpe, casi brutalmente, sentía que estaba ligado a Celia más allá de esta vida, un sentimiento intransmisible e indemostrable, pero tan fuerte y tan personal como verdadero. Momento que fue como una punzada, como si por primera vez en su vida sintiera que estaba vivo. Momento muy delicado, porque le pareció que contenía en sí mismo -como si el soplo de aquel sueño procediera de otra mente- un mensaje oculto que le situaba a un solo paso de una gran revelación.
    -Mañana podríamos ir a Cork -le decía Celia.
     Y ahí acababa todo. Como si la revelación estuviera esperando en la ciudad portuaria de Cork, al sur de Irlanda.
      ¿Qué revelación?
     Su madre carraspea impaciente al ver que su hijo está tan pensativo. Y Riba ahora teme que lea su pensamiento -siempre ha sospechado que, por tratarse de su madre, lo lee perfectamente- y descubra que su pobre hijo está predestinado a volver a entregarse a la bebida.



La realidad sabe escabullirse perfectamente detrás de una sucesión infinita de pasos, de niveles de percepción, de falsos sondeos. A la larga, la realidad resulta inextinguible, inalcanzable. Aunque sea a tanta distancia, por fin vi algo de Dublín, lo vi desde lo alto de estos acantilados que se adentran en el mar. Grupos de aves reposan sobre las aguas. La tristeza fascinante del lugar parece acentuarse con la visión de esas escuadras de pájaros sonámbulos, en pleno día, y es como si el vacío se anudara con la honda tristeza y ésta de vez en cuando cobrara voz con el chillido de alguna gaviota.
Trataré de poner en pie y mejorar mi mustia vida de editor retirado. Pero algo se ha desfondado por completo en el cuarto. Alguien se ha ido. O se ha borrado. Alguien, quizá imprescindible, ya no está. Alguien se ríe a solas en otra parte. Y la lluvia se estrella cada vez con más delirante fuerza sobre los cristales y también sobre el aire vacío y sobre el hondo aire azul y sobre lo que está en ninguna parte y es interminable. 
"




Enrique Vila-Matas, Dublinesca, Seix Barral, 2010,