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martes, 30 de septiembre de 2014

Seamus Heaney: Seguidor













SEGUIDOR 




Mi padre araba con un caballo de tiro,
su espalda se curvaba como una vela inflada
extendida entre la esteva y el surco.
El caballo tiraba a un chasquido de su lengua.

Todo un experto. Colocaba el yugo
y ensartaba la reja de acero reluciente.
Y la tierra se volteaba sin romperse.
Al final del campo, con un solo tirón

de riendas, el grupo sudoroso daba la vuelta
y volvía a la tierra. El ojo entrecerrado
de mi padre, fijo en el suelo,
trazando cada surco con exactitud.

Yo tropezaba en la huella de sus botas,
a veces me caía en la tierra lustrosa,
otras veces él me llevaba en andas
subiendo y bajando mientras caminaba.

Yo quería crecer y arar,
cerrar un ojo, tensar el brazo.
Lo único que hacía era seguir
su sombra ancha alrededor de la granja.

Era un fastidio, tropezando, cayéndome,
siempre parloteando. Pero ahora
es mi padre el que tropieza
detrás de mí, y no se va.




Seamus Heaney
Versión: Sandra Toro




FOLLOWER

My father worked with a horse-plough,
His shoulders globed like a full sail strung
Between the shafts and the furrow.
The horse strained at his clicking tongue.

An expert. He would set the wing
And fit the bright steel-pointed sock.
The sod rolled over without breaking.
At the headrig, with a single pluck

Of reins, the sweating team turned round
And back into the land. His eye
Narrowed and angled at the ground,
Mapping the furrow exactly.

I stumbled in his hob-nailed wake,
Fell sometimes on the polished sod;
Sometimes he rode me on his back
Dipping and rising to his plod.

I wanted to grow up and plough,
To close one eye, stiffen my arm.
All I ever did was follow
In his broad shadow round the farm.

I was a nuisance, tripping, falling,
Yapping always. But today
It is my father who keeps stumbling
Behind me, and will not go away.






domingo, 28 de septiembre de 2014

Samuel Beckett: Mal visto mal dicho









Desde su lecho ve alzarse Venus. Una vez más. Desde su lecho con tiempo claro ve alzarse Venus seguida del sol. Si ente rencor entonces contra el origen  de toda vida. Una vez más. Al atardecer con tiempo claro goza con su revancha. Sobre Venus. Ante la otra ventana. Sentada rígida en su vieja silla espía a la radiante. Su vieja silla de abeto con barras y sin brazos. Emerge de los últimos rayos y cada vez más brillante decae y se abisma a su vez. Venus. Una vez más. Erguida y rígida permanece allí en la sombra creciente. Toda vestida de negro. Mantener esa posición es más fuerte que ella. Dirigiéndose de pie hacia un punto preciso a menudo se detiene súbitamente. No pudiendo continuar hasta mucho más tarde. Sin saber ya hacia dónde ni con qué motivo. De rodillas sobre todo le duele no permanecer así para siempre. Las manos una encima de la otra sobre un apoyo cualquiera. Como el pie de la cama. Y su cabeza sobre ellas. Hela ahí pues como convertida en piedra de cara a la noche. Solos el blanco de los cabellos y el blanco ligeramente azulado del rostro y las manos huellan la oscuridad. Para un ojo que no tuviese necesidad de luz para ver. Todo esto en presente. Como si tuviese la desgracia de estar aún con vida.


Samuel Beckett, Relatos, Tusquets, 3ra ed, 2009.
Traducción: Félix de Azúa, Ana M Moix y Jenaro Talens



jueves, 18 de septiembre de 2014

Murió Gerry Conlon












Gerry Conlon muere a los 60 años

Conlon, interpretado por Daniel Day Lewis en 'El nombre del padre', es uno de los cuatro de Guildford y pasó una cuarta parte de su vida en prisión por un atentado que no cometió

Gerry Conlon, uno de los "cuatro de Guildford", ha fallecido a los 60 años tras una larga enfermedad en Falls Road, en el oeste de Belfast. Pasó una cuarta parte de su vida -15 años- en prisión por un atentado que no cometió. Conlon fue condenado por un ataque del IRA provisional (PIRA) en 1974 en el Horse and Groom Pub de Guilford, a las afueras de Londres, en el que murieron cinco personas -cuatro soldados y un civil- y otras 65 resultaron heridas. La sentencia fue revocada en octubre de 1989 por el Tribunal de Apelación de Londres. "He estado en prisión por algo que no hice. Soy inocente", dijo a la multitud congregada  a las puertas de los tribunales cuando fue liberado. Los verdaderos autores del atentado de Guildford nunca fueron juzgados.
El padre de Gerry, Giuseppe, que estaba en Belfast cuando se cometió el atentado, fue acusado de colaborar para perpetrar el ataque y murió en prisión, en 1980, manteniendo su inocencia. Había viajado a la capital británica para ayudar a su hijo cuando ya había sido arrestado.
En 2009, Conlon reconoció que ese episodio de su vida le llevó a sufrir crisis nerviosas, intentos de suicido y adicciones a las drogas y el alcohol. Tras su muerte, su abogado ha hablado en nombre de la familia y ha afirmado que "en las horas más oscuras, él aportó vida, amor, inteligencia, ingenio y fuerza" a los suyos y que él les ayudó a sobrevivir a algo para lo que no estaban preparados. "Le damos las gracias por su vida y damos las gracias a todos sus amigos por su amor", ha añadido.
En 2005 el Ejecutivo británico, liderado entonces por Tony Blair, le pidió disculpas públicas al recién fallecido, a los otros tres de Guildford -Paddy Armstrong, Paul Hill y Carole Richardson- y a los Siete de Maguire, que también fueron encarceladas en relación con aquel atentado, por la "terrible experiencia e injusticia" que sufrieron. En aquel momento, Conlon expresó su agradecimiento por el gesto y la "gran sinceridad" de Blair.
Esta historia se hizo famosa con la película 'En el nombre del padre' de 1993. El actor Daniel Day Lewis fue nominado al Oscar por su interpretación de Gerry en una cinta que se basó en la autobiografía Proved Innocent (1990).
El presidente del Sinn Fein, Gerry Adams, ha tenido palabras para Conlon y su padre y ha recordado que "son dos de los ejemplos más infames sobre los errores del sistema político y judicial británico" en relación a Na Trioblóidí, the troubles.







Leer más: http://www.lavanguardia.com/internacional/20140621/54409263842/gerry-conlon.html#ixzz3DhXwUN8E 




miércoles, 17 de septiembre de 2014

¿Regreso a las Fuentes?











A Yeats no le faltaron consejos cuando se embarcó en su proyecto. Muchos le advirtieron que el anhelo nacional de una forma sólo podía satisfacerse con el regreso a la lengua nativa. Pero el idioma irlandés llevaba siglos declinando. Desde 1650 en adelante, aproximadamente, había dejado de ser un  medio en el que fuera posible una vida intelectual, convirtiéndose en la lengua de los pobres y, en realidad, en una marca concluyente de su pobreza. El establecimiento de las Escuelas Nacionales en la década de 1830 (escuelas en las que el inglés era tanto el tema principal como el único vehículo de instrucción) asestó otro duro golpe, al igual que la insistencia de O'Connell en que a los niños se les enseñara  inglés, por ser un idioma más conveniente para el mundo moderno de los negocios, la actividad profesional y, por supuesto, la posible emigración. No obstante, puede decirse que el daño más grande lo hizo la Hambruna.
Tan pronto como la muerte del idioma irlandés pareció un hecho probable, se fundaron diversas asociaciones de estudios antiguos, creadas en muchos casos por caballeros protestantes que deseaban afirmar los rasgos distintivos de la cultura gaélica, aún cuando sus actividades profesionales privadas a menudo servían paa profundizar la integración con Gran Bretaña. En la década de la Hambruna surgió un número sorprendente  de esas instituciones, incluidas la Sociedad  Arqueológica  (1840) y la Sociedad Céltica (1845); no obstante, ninguna de ellas estaba comprometida con la preservación o el restablecimiento de la lengua irlandesa. El interés era estrictamente anticuario: se coleccionaban  manuscritos, se estudiaban y traducían, pero eso era todo. De la Unión Gaélica, todavía activa a finales del siglo diecinueve, se observó cáusticamente que sus debates y publicaciones se efectuaban en inglés. Ninguna de estas consideraciones mermó el ardor de aquellos que predicaban un "regreso a las fuentes", posible únicamente con la energía y el potencial de la lengua de los ancestros. En la vereda opuesta estaban los que defendían una mayor integración con Gran Bretaña, en ese momento en el pináculo de la estructura del mundo moderno: éstos sostenían que Irlanda sólo podía convertirse en un estado a través de un cosmopolitismo como el que ellos profesaban. Expuesto de esta forma, podría parecer que el debate se planteó en los términos familiares de tradición versus moderidad, pero no fue así, en realidad: a un nivel más profundo, más interesante, lo que que se discutía era cómo modernizarse mejor.
La modernidad, después de todo, no era un estado que los irlandeses pudieran elegir o rechazar a voluntad: ser irlandés era ser moderno, por cuanto los irlandeses estaban buscando un para sí mismos después de un período de caos y perturbación. La crisis había sido transferida del centro imperial a la periferia colonial, donde la drástica yuxtaposición de riqueza y pobreza , de lo avanzado y lo primitivo, estaba a la orden del día. Inglaterra podía aislarse de muchos conflictos que emergían y enfrentarlos luego a una distancia más segura, en sus colonias: el problema era que, muy a menudo,  los ingleses no entendían los debates de las colonias en los términos propios de las mismas. Los historiadores y comentaristas ingleses traducían el desafío planteado por la Liga Gaélica según el viejo binarismo conocido de tradición versus modernidad, rural versus urbano, cultura versus industria. Los irlandeses, sin embargo, no veían para nada las cosas de esa manera: si ese análisis hubiera sido válido, sencillamente habrian hecho causa común con los elementos más retrógrados y conservadores de la tradición aristocrática inglesa. Por el contrario, habían aprendido de Thomas Davis la vital relación que había entre cultura e industria, y optaban entonces por una filosofía inclusiva antes que por el binarismo "y/o" de la teoría imperial. Efectivamente, la Liga Gaélica quería revivir el idioma irlandés como preludio de un orgullo nacional y una prosperidad económica recuperados, pero sus métodos - la acción democrática masiva, la educación de los trabajadores, la mezcla de los sexos, sobre la base de la igualdad, en cursos gratuitos y escuelas de verano- no tenían nada de conservadores.


de La Invención de Irlanda,  Declan Kiberd, Adriana Hidalgo editora, 2006
Traducción: Gerardo Gambolini